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Задания
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Задание 12 № 1388

El narrador sale de su casa porque....

 

1) le molesta el ruido que produce una máquina.

2) escribe un artículo sobre los arreglos de la carretera.

3) quiere observar los trabajos que realiza una poderosa máquina.

4) necesita hablar con el maquinista.


Al pie de una máquina

 

Quiero escribir un artículo, pero el ruido es terrible. La carretera de tierra que pasa por delante de mi casa está siendo arreglada por una de esas grandes máquinas que, según convenga, excavan, remueven, allanan. Dejo mi mesa y salgo a ver cómo trabaja desde el borde de la carretera.

Cuando la poderosa máquina se me acerca digo “buenos días” y el hombre me mira como sordo. Al cabo de unos segundos mueve determinada palanca, las cadenas de la máquina se detienen y el motor calla. En el silencio se oye extrañamente clara y limpia la voz del maquinista: “Buenos días. Perdone, pero el ruido no me deja oír nada”.

Aprovecha para encender el cigarillo, y empezamos la conversación. Al hombre le gusta hablar. Sus primeros comentarios se refieren a la máquina y a su trabajo, como es lógico, respondiendo a mi curiosidad. Pero pronto las palabras van por otros caminos. Yo estoy de pie, los brazos cruzados; él, sentado allá arriba, protegido del sol, fumando, como en un trono, o sea, como en su casa. Es un hombre robusto, de cara agradablemente tallada y lenguaje bien construido. A mí cada vez me sorprende más lo bien que habla la gente del campo. No diré que todo el mundo campesino se expresa con facilidad, pero sí que puestos a decir algo, hay en el campo muchas personas que lo dicen de una manera perfecta: construcción, tono y vocabulario incluidos. Pues bien, volviendo al maquinista, más que gustarle hablar lo que ocurre es que lo necesita. Después de largos ratos trabajando solo, ensordecido por el estrépito que él mismo produce, el maquinista necesita oír su propia voz.

Me habla de distintos propietarios de la comarca, que a la vez son sus clientes. Le digo que, por lo que veo, como los arreglos de esta carretera son por segunda vez provisionales, aquí tendrá clientela para toda la vida. “Siempre hay cosas que hacer, señor. Lo peor sería tenerlo todo listo”.

Es posible que descubra en mi cara un mayor interés porque se lanza por este camino: “Le contaré el caso del señor Gutiérrez, a quien tal vez usted conoce. ¿No?, pues bien, tiene tres hijos, los tres casados, sin ningún problema, y una finca que la llevan honradamente y que le da para vivir sin quebraderos de cabeza, y este invierno me decía: 'Le voy a confesar una cosa, Pedro. No sé qué hacer. No tengo que preocuparme por los estudios de mis hijos, por su futuro. Por nada. Sólo puedo hacer algo que no me gusta: pensar. Por ello me levanto a las seis de la mañana. Y usted me dirá, ¿por qué se levanta a las seis de la mañana si ya lo tiene todo hecho? Muy sencillo. Porque es la única manera de que a las diez de la noche tenga sueño, y así consigo dormirme sin pensar demasiado. Si uno empieza a pensar estas primeras horas de la noche, está perdido'.

Y sin duda usted conoce al señor Pilares, el del camping. Es muy inteligente. Resulta que ahora le darían un crédito de no sé cuantos millones. Me decía que lo adecuado sería liquidar el camping, que siempre dará poco, y con el terreno y los millones hacer un gran negocio, pero no lo hará, porque él sabe cómo ganar dinero sin tener que trabajar, pero que todavía no ha aprendido qué hay que hacer

entonces con el tiempo. ¿Qué le parece? Que seguirá con el camping, porque obliga más. Es lo mismo, ¿se da cuenta? No pensar.” Tira el cigarillo sobre la arena. “Bueno”, dice de pronto, “y perdone la molestia”. El motor ensordece de nuevo, yo reacciono y digo: “¿Quiere tomarse una cerveza?”

Él no vuelve la cabeza, no me oye, encerrado en su cúpula de ruido. Avanza lenta y tenazmente, repartiendo la tierra con la enorme pala.

Tal vez este estrépito es la barredora mental que él ha encontrado para no pensar. Todos nos defendemos a nuestra manera.

Пояснение.

Dejo mi mesa y salgo a ver cómo trabaja desde el borde de la carretera.