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Задания
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Задание 12 № 1428

Manuel miraba a la joven con desconfianza porque...

 

1) andaba por el centro comercial descalza y mal vestida.

2) estaba loca y, sin duda, se había escapado de algún manicomio.

3) pedía dinero a los clientes del comercio.

4) su comportamiento le parecía extraño.


Perdida

 

Estaba perdida. O, al menos, eso le pareció a Manuel.

Llevaba un buen rato observándola con desconfianza, esperando que se marchara sin causar problemas. Era la víspera de Navidad, y de momento la tarde se estaba desarrollando sin incidentes. Pero aún quedaba un rato antes de que las tiendas empezaran a cerrar, y toda la noche por delante.

Estaba de mal humor. Le había tocado trabajar en Nochebuena, y aquella extraña muchacha que iba de un lado para otro haciendo cosas raras no contribuía a mejorar su estado de ánimo.

No molestaba a los clientes pidiendo limosna, ni tampoco buscaba comida. Vagaba desorientada por el centro comercial, daba unos pasos en una dirección, hacia el brillante cartel que anunciaba “Feliz Navidad” sobre la puerta de una tienda de moda; pero se detenía a mitad de camino, y entonces daba media vuelta y avanzaba con timidez hacia un Papá Noel que presidía otro de los escaparates, y cuyo gorro rojo estaba lleno de bombillas que atraían su atención. Se daba cuenta entonces de que no era eso lo que buscaba, y seguía dando vueltas, desconcertada y confusa.

Manuel no sabía si echarla o no. Llevaba ya muchos años trabajando como guardia, y por norma general no intervenía si no lo consideraba necesario. Deseó, de todas formas, que la chica se cansase de dar vueltas por allí y se marchara a cualquier otra parte. Lo último que quería era tener problemas la víspera de Navidad.

La vio sentarse en un rincón y echar un vistazo desalentado a su alrededor. Daba la sensación de que ni siquiera sabía cómo había llegado hasta allí. La atraían las luces, eso estaba claro. Era como si buscase una en particular, pero no la encontrase en medio de aquel estallido de reflejos y destellos. Vestía de forma descuidada , como si cubriera su cuerpo más por imitación que por verdadera necesidad de taparse. Eso intrigaba a Manuel. ¿De dónde habría salido aquella muchacha? No pasaría de diecisiete o dieciocho años y, sin embargo, parecía actuar como una niño de cinco.

Alguien dejó caer una moneda frente a ella. Manuel la vio coger la moneda y contemplarla con curiosidad. La olió y hasta se arriesgó a mordisquearla. Descubrió que no era comestible, y la tiró a un lado, con indeferencia, un poco decepcionada.

Manuel empezaba a pensar que la muchacha simplemente estaba loca. Tal vez, se había escapado de algún psiquiátrico. Entonces, vio que junto a ella se había detenido una niña envuelta en un abrigo rosa, con un gorro y una bufanda que le tapaban la cara casi por completo, dejando ver solamente unos expresivos ojos castaños.

Las dos se miraron. La chica perdida sonrió a la niña y le tendió la mano, tal vez ofreciendo su amistad, tal vez, pidiendo ayuda. La niña nunca llegó a saberlo, porque su madre tiró de ella para alejarla de aquella extraña joven. Manuel oyó su voz protestando:

– ¡Era un ángel, mamá!

... El centro comercial estaba construido en torno a un inmenso árbol centenario que no habían derribado porque los ecologistas de la región pusieron el grito en el cielo. De manera que allí se quedó. Ahora estaba engalanado con todas las luces y adornos de Navidad, y una enorme estrella relucía en su rama más alta.

Aquel día, las tiendas cerraban mucho antes que de costumbre. Cuando el centro comercial se quedó en calma, solitario y a oscuras, Manuel recorrió los pasillos. Descubrió a la chica al pie del árbol, y antes de que Manuel se diera cuenta, se abrazó al tronco y comenzó a trepar por él con envidiable agilidad.

– ¡Eh! – le gritó él, perplejo y alarmado-. ¡Baja de ahí! ¡No puedes hacer eso!

La muchacha apenas le escuchó: ya se había encaramado a la rama más alta y miraba hacia lo alto. Manuel comprendió qué había atrapado su atención: era la luna.

La chica dio un salto y se arrojó al vacío. Manuel la vio suspendida en el aire. La luz de la luna bañaba su verdadero cuerpo, luminoso, sobrenatural, sus alas transparentes temblaban a su espalda. La chica dio un par de vueltas en torno al árbol y desapareció, de vuelta a su hogar, dondequiera que estuviese...

Пояснение.

aquella extraña muchacha que iba de un lado para otro haciendo cosas raras no contribuía a mejorar su estado de ánimo.