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Задание 18 № 768

El narrador se quedó fascinado con el texto del cuaderno porque …

 

1) estaba escrito en verso.

2) le impresionó el esfuerzo enorme hecho por el autor.

3) se trataba de una obra extraordinaria.

4) la obra era de gran valor artístico.


Nueve años de esfuerzo

 

…Entonces el sevillano me contó su historia: era profesor de enseñanza secundaria, de los que por entonces se llamaron cursillistas, profesores formados a toda prisa para cubrir las plazas de los institutos que la República había creado. Cuando empezó la guerra tuvo que esconderse: durante la pasada campaña electoral había trabajado con entusiasmo por uno de los partidos republicanos...

Catedrático reciente de un reciente instituto, nuestro hombre estaba también recién casado: se había casado hacía pocas semanas, la guerra sorprendió a los esposos en casa de la madre del novio, viuda, que vivía en Sevilla.

En Sevilla la lucha fue larga y la confusión grande. Ante la perspectiva del previsible desenlace, el joven profesor imaginó y puso en práctica un ingenioso plan que le permitiera salvar el pellejo; y fue, conseguir de un albañil vecino suyo que, con el mayor secreto, le ayudara a preparar un escondite, especie de pozo excavado en el rincón oscuro de la sala interior donde el nuevo matrimonio tenía el dormitorio; un agujero bastante hondo para que él se metiera de pie; no había medio de que se notara nada debajo de la cama.

Lo acordado era que nadie sino la madre y la esposa, conocerían su presencia en la casa y su escondite. El albañil amigo, un buen hombre que nunca hubiera hablado, tampoco podía hablar ya, pues de todas maneras los fascistas lo liquidaron; de modo que era secreto garantizado: la madre y la esposa; el resto de la familia, cuando se interesaban por su paradero obtenían de ambas mujeres la mismísima respuesta que los vecinos curiosos y que las patrullas falangistas: Felipe (Felipe se llamaba) desapareció el día tal sin dejar dicho adónde iba, y desde entonces no habían vuelto a tener noticias suyas; lo más probable era que en aquellos momentos estuviese el infeliz bajo tierra.

Su vida se redujo, pues, con esto a la de un ratón que a la menor alarma corre a refugiarse en su agujero; o mejor, a la de un topo. En el agujero mismo, sólo se metía cuando alguien llegaba a la casa, ya fueran falangistas husmeantes, y a veces otros investigadores, que él oía rebuscar e interrogar, y amenazar y hasta maltratar a su madre y a su mujer, saltándosele el corazón de temor y de ira; no sólo se enterraba vivo cada vez que venían en su busca quienes quisieran matarlo sino también cuando acudían a preguntar por él quienes lo querían bien. Pero si en éste se refugiaba tan sólo cuando llegaba gente a la casa, vivía por lo demás encerrado en ella como un topo, sin salir nunca de la habitación oscura.

Ahí hacía su vida: para estar ocupado en algo y no volverse loco, se entretenía en tejer pañuelos de lana, que su madre vendía luego, o se aplicaba a tareas increíbles, tales como la de redactar, con una letrita minúscula, un texto de lenguaje confuso exclusivamente compuesto por nombres y adjetivos inusuales, sacados con paciencia del diccionario cuyos volúmenes adornaban el estante junto durante horas, iba escribiendo en un cuaderno un absurdo relato ininteligible, a pesar de hallarse formado por palabras todas ellas legítimas de la lengua castellana.

Me tendió el cuaderno, que traía dentro de una cartera; me hizo leer dos o tres párrafos, y aguardó el efecto con sonrisa satisfecha. Yo estaba de veras fascinado: aquello era poesía pura. «¿Cree usted que se podrá hacer algo con este trabajo?», me preguntó. No supe qué contestarle. Agregó: «Me da pena la idea de destruirlo. Son casi nueve años de esfuerzo».

¡Qué no será capaz de soportar el ser humano! Nueve años, casi. Primero, con la esperanza de que el gobierno republicano ganara la guerra; después, con la esperanza de que las democracias triunfaran del eje Berlín-Roma. Nueve años, uno tras otro, siempre a la espera de poder asomar sin peligro a la luz del día...

Пояснение.

Yo estaba de veras fascinado: aquello era poesía pura.