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Вариант № 32144

1.

Вы услышите 6 высказываний. Установите соответствие между высказываниями каждого говорящего A–F и утверждениями, данными в списке 1–7. Используйте каждое утверждение, обозначенное соответствующей цифрой, только один раз. В задании есть одно лишнее утверждение. Вы услышите запись дважды. Занесите свои ответы в таблицу.

 

 

1. Mi superior piensa que soy un don Nadie.

2. Me dan rabia las personas que critican a los demás.

3. No puedo disimular mi descontento ni con mi esposo.

4. Llegar con retraso a una cita no es mi caso.

5. Me molesta la gente demasiado curiosa.

6. Para mí, leer las noticias ya no es ningún placer.

7. Odio cuando alguien se pone delante de mí si tiene prisa.

 

ГоворящийABCDEF
Утверждение

2.

Вы услышите диалог. Определите, какие из приведённых утверждений А–G соответствуют содержанию текста (1 – Verdadero), какие не соответствуют (2 – Falso) и о чём в тексте не сказано, то есть на основании текста нельзя дать ни положительного, ни отрицательного ответа (3 – No se menciona). Занесите номер выбранного Вами варианта ответа в таблицу. Вы услышите запись дважды.

 

 

A) La temporada de exámenes ha empezado hoy.

B) El próximo miércoles Mónica tiene examen de Lingüística Románica.

C) El hermano de Mónica se ha ido de vacaciones a Estados Unidos.

D) Jaime, el amigo de Mónica y David, volvió de Hungría en avión.

E) El mes pasado Jaime se casó con su compañera de trabajo.

F) El otro día Jaime consiguió un préstamo bancario.

G) Mañana los tres amigos van a cenar juntos.

 

Запишите в ответ цифры, расположив их в порядке, соответствующем буквам:

ABCDEFG
       

3.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Los creadores del documental “La moda mortal” …

 

1) muestran su experiencia de trabajo en las fábricas textiles asiáticas.

2) denuncian la explotación de las trabajadoras camboyanas.

3) muestran la vida diaria de las trabajadoras de la costura.

4.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Alberto Sánchez quiere decirnos con su documental que …

 

1) no se puede admitir el trabajo esclavo en la industria textil.

2) en los anuncios publicitarios no aparecen los que elaboran la ropa.

3) las marcas prohíben hablar sobre la explotación en las fábricas textiles.

5.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Raquel Hernández explica que fue a trabajar a una fábrica textil para…

 

1) hacer un reportaje sobre el estilo de vida de los trabajadores camboyanos.

2) participar en la producción de las prendas de marca.

3) investigar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores.

6.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Después de regresar de su viaje, Raquel…

 

1) sigue analizando en su blog las tendencias en la moda actual.

2) quiere dedicarse a la denuncia de las marcas que emplean el trabajo esclavo.

3) ha cambiado su forma de entender el concepto de consumo responsable.

7.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

La presentadora nos informa de que las marcas internacionales …

 

1) tienen sus fábricas en muchos países.

2) están detrás de la explotación laboral.

3) toman medidas para controlar sus fábricas.

8.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Julia afirma que Zara es una marca muy popular porque …

 

1) la ropa de Zara se vende a buen precio.

2) ofrece un diseño cómodo y funcional.

3) mucha gente, por diferentes motivos, prefiere comprar en Zara.

9.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Para acabar con las prácticas “esclavistas”, Zara …

 

1) inspecciona las fábricas preseleccionadas.

2) trata de evitar las situaciones de explotación laboral.

3) controla todo el proceso de producción de una prenda.

10.

Установите соответствие между заголовками 1–8 и текстами A–G. Запишите свои ответы в таблицу. Используйте каждую цифру только один раз. В задании есть один лишний заголовок.

 

1. Nuevos clientes

2. Exito del dulce

3. Invento para tus sueños

4. ¡Imagínate una gitana!

5. Productos inútiles

6. Negocio más responsable

7. Recuperación del mercado

8. Comprar más a gusto

 

A. La locura por crear un aparato que consiga estar en todas las casas (o en todos los bolsillos), lleva a las compañías de electrónica a diseñar y desarrollar máquinas que fallan en cuanto se ponen a la venta, o ni ven la luz. Sus funciones no tienen ni pies ni cabeza, su diseño es horripilante, y hacen que los productos de la competencia sean mejores y se replete el mercado. Aparecen así los mayores fracasos de la tecnología de consumo.

 

B. Una cadena hotelera de Sevilla ofrece a sus dientas la posibilidad de disponer de un traje de gitana gratis durante su estancia en la ciudad, así como de recibir clases de sevillanas, una iniciativa exitosa entre las turistas nacionales y extranjeras. Tras ser maquilladas y con todos los complementos colocados por mujeres de Sevilla, las dientas reciben las nociones básicas del baile, a lo que también se apuntan numerosos hombres.

 

C. El caramelo "Chups" fue ideado por el industrial catalán Enric Bernat Fontlladosa. En 1957 tuvo la idea de hacer un caramelo que se pudiera agarrar con un palo. La inspiración le vino de dos hechos: los mayores consumidores de caramelos eran los niños y éstos acostumbran a sacarse el dulce de la boca con la mano. Nacía así un producto anunciado con el lema "Chupa Chups" que finalmente la gente asumió como el nombre del dulce.

 

D. La Semana Internacional de la Moda de Madrid muestra una actividad comercial que se ha beneficiado por la recuperación en el consumo de textil. Han acudido 1.039 firmas, cuya actividad económica es animada por "el clima de optimismo" que existe en el sector. Pese a la crisis los consumidores "son más fieles a las marcas que nunca", y es necesario que los productos se identifiquen en el mercado extranjero con España, el país de procedencia.

 

E. David es un ejemplo de una nueva raza de emprendedores que empiezan a nacer en España: los emprendedores sociales. Su objetivo no es hacerse rico, ni dominar el mundo. Es ayudar a los más necesitados. La organización mundial Ashoka, impulsora de empresas sociales, popularizó el término a mediados de los ochenta, aunque solo en los últimos años ha adquirido reconocimiento global.

 

F. Las tiendas de barrio realizan más de un tercio de las ventas habituales de alimentación y limpieza que requiere la población de España. Cada vez se tiende más a realizar la compra en un día determinado de la semana. La compra con entrega a domicilio va ganando adeptos, de forma particular entre los más jóvenes. Por el contrario, las personas de mayor edad prefieren "ver y tocar" lo que compran.

 

G. Dormir para muchos significa descansar y relajarse. Pero, para muchos otros, es más que eso. Implica un verdadero negocio, basado en la innovación. El inventor, John Huff, de 61 años, siempre estuvo interesado en la medicina y pasó mucho tiempo leyendo estudios de la circulación y la tonificación muscular. Por ello, se le ocurrió una forma de combinar beneficios sin tener la molestia: una cama que flote en el aire.

 

ТекстABCDEFG
Заголовок

11.

Прочитайте текст и заполните пропуски A–F частями предложений, обозначенными цифрами 1–7. Одна из частей в списке 1–7 — лишняя. Занесите цифры, обозначающие соответствующие части предложений, в таблицу.

 

 

CULTURA WARI

 

En el área de Ayacucho se desarrolló una importante cultura entre los años 500 y 900 d.C. A_______________. Su capital y principal centro religioso estaba ubicado en Wari, 22 km al noreste de Ayacucho. Era una ciudad de grandes proporciones que incluía calles, plazas, viviendas, almacenes y diversas plataformas.

El desarrollo urbano de los wari es notable. Las ciudades В_______________________ en lugares estratégicos, tenían plazas internas rodeadas por una serie de edificios destinados a vivienda multifamiliar, almacenes agrícolas y recintos de uso comunitario. Esto deja creer que se trataba С_____________________ de su población, muy organizado y con conocimientos administrativos y económicos suficientes.

Emplearon el algodón y la lana. Las piezas textiles de la cultura Wari son muy finas y de tejido homogéneo y compacto. Destacan el empleo D___________________ de los ocres y negro. La cerámica de esta cultura se caracteriza por piezas de gran tamaño, por lo general cántaros para almacenar agua. La iconografía es majestuosa, de gran inventiva y combinación de diseños abstractos y geométricos.

Después de la desaparición de la cultura Wari, en la zona se establecen otros grupos étnicos E______________. En el siglo XV los incas conquistaron estas tierras. Ellos aplicaban a los reinos conquistados la política de expulsar a la población local a zonas controladas de su Estado y poblarlos con gente traída del Cusco o alrededores, totalmente fieles al Inca. Y así hicieron en este lugar y además construyeron edificios F__________________ de centros ceremoniales, administrativos e instalaciones militares.

 

1. de la mejor factura inca destinados a servir

2. que logró abarcar un extenso territorio

3. que no alcanzan un nivel de desarrollo tan sofisticado

4. de colores vivos que contrastan con el empleo

5. que levantaron estaban amuralladas y situadas

6. de una cultura similar a la inca

7. de un estado planificador y controlador

 

ПропускABCDEF
Часть предложения

12.

Al niño le llamaban Pardal porque …

 

1) era su nombre.

2) así lo habían apodado.

3) era muy pequeño.

4) correteaba solo por la calle.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

13.

La frase “muchos palos llevábamos” en el cuarto párrafo del texto significa que …

 

1) los niños traían palos a clase.

2) los niños recibían golpes con un palo.

3) los niños tenían que repetir la palabra "Guadalajara" muchas veces.

4) los niños tenían muchos disgustos.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

14.

Cuando Pardal era pequeño …

 

1) tenía mucho miedo a la escuela.

2) ayudaba a su padre en el taller de costura.

3) no podía dormir por las noches.

4) tenía problemas de pronunciación.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

15.

El primer día de estudios Pardal vio que …

 

1) el maestro parecía un sapo.

2) el maestro se acercaba a su pupitre.

3) la orden del maestro se dirigía a él.

4) el maestro lo perseguía por el pasillo.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

16.

¿Qué forma de castigo utilizaba don Gregorio?

 

1) Pegaba a los alumnos.

2) Se reía de los alumnos.

3) Gritaba con enfado.

4) Guardaba silencio.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

17.

¿Cómo el padre de Pardal demostró su agradecimiento al maestro?

 

1) Tomó medidas para que le pagaran más.

2) Le vendió un traje.

3) Le cosió un traje.

4) Le compadeció.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

18.

Aquel día de 1936 el maestro …

 

1) seguía soñando con recibir un microscopio para el colegio.

2) preparaba una excursión para estudiar mariposas.

3) dijo que Pardal era su mejor discípulo.

4) paseaba con Pardal por la Alameda.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

19.

Преобразуйте, если это необходимо, слово DUPLICARSE так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

¿Qué ocurre en un minuto de internet?

 

 

El número de dispositivos conectados a internet se iguala al de habitantes del planeta: casi siete mil millones. Pronto esa cifra __________________.

20.

Преобразуйте, если это необходимо, слово SALIRPONER так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Recientemente una investigación de Intel __________________ en cifras todo lo que ocurre en la Red en un minuto.

21.

Преобразуйте, если это необходимо, слово MULTIPLICAR так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Los números impactan por sí solos, pero sorprenderán aún más si uno los __________________ por 60 para hacer cálculos de la actividad de una hora.

22.

Преобразуйте, если это необходимо, слово ENVIAR так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Con todo, internet parece ser de momento un espacio virtual en el que unos pocos hacen negocios mientras la mayoría se dedica a comunicarse. El 66 por ciento de los correos que se

__________________ no son por motivos de importancia.

23.

Преобразуйте, если это необходимо, слово COMBATIR так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Historia de un visitante

 

...Esto ocurrió en agosto de 1945; en septiembre empezaron los juicios de Nuremberg, y también los camaradas soviéticos olvidaron magnánimamente que cierta División Azul los __________________ sin declaración de guerra en el suelo mismo de la Santa Rusia.

24.

Преобразуйте, если это необходимо, слово PODER так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Para entonces vivía yo en la ciudad de Río de Janeiro, por cuyo puerto pasaban, rumbo al sur, algunos escapados del infierno de la guerra civil española. Tuve ocasión de hablar con varios. Si cuestión fuera de escribir un cuento, bien __________________ ello

25.

Преобразуйте, если это необходимо, слово YO так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

hacerse a base de lo que me relató un fugitivo que llegó a mi puerta con carta de presentación de uno de __________________ antiguos amigos. El nuevo visitante era un hombre gordete, peludo y de ojos azules, tostado todavía del sol y del aire marino.

26.

Образуйте от слова BENEFICIO однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

La siesta

 

La verdad es que la siesta tiene mala fama. Se interpreta, en ocasiones, como manifestación de la pereza. Sin embargo, los

científicos empiezan a darse cuenta de que la siesta es __________________.

27.

Образуйте от слова NOTAR однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Se dice que es muy bueno para el corazón y para combatir el estrés dormir un poco tras la comida. Un estudio realizado en

Estados Unidos afirma que el estado de alerta del organismo sufre una bajada __________________ a primeras horas de la tarde.

28.

Образуйте от слова BIOLOGÍA однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Como si el reloj __________________ del individuo se atrasara a esas horas e impusiera un tiempo de sueño para recuperar el ritmo perdido.

29.

Образуйте от слова SOÑAR однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Lo más curioso es que ese fenómeno no está en relación directa con la comida. Claro que hay más __________________ si se ha comido abundantemente.

30.

Образуйте от слова PONER однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

La misión de la siesta es esa: partir el día, __________________ la mente y prepararse para el trabajo de la tarde. Los españoles que siguen esta saludable costumbre, le dedican unos quince o treinta minutos.

31.

Образуйте от слова COMODIDAD однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Únicamente en verano, en los sitios donde aprieta el calor, se acuestan en una __________________ hamaca en el jardín o

en la playa y prolongan el descanso un poco más.

32.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) una vez

2) a la vez

3) cada vez

4) a veces


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

33.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) dejar

2) quitar

3) abandonar

4) quedar


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

34.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) inclusivo

2) incluso

3) exepto

4) inclusa


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

35.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) aunque

2) sin embargo

3) sino

4) hasta


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

36.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) planean

2) plagian

3) plantan

4) plantean


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

37.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) con

2) a

3) de

4) por


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

38.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) reflejar

2) relacionar

3) reflexionar

4) referir


¿Queremos tener robots?

Es tema de muchos libros, novelas gráficas y películas. La idea de un robot que nos sustituye en nuestra vida diaria está 32 ______ más cerca de ser realidad, debido al gran desarrollo de la tecnología cibernética. Hay muchas películas sobre el tema donde la gente vive sus vidas por control remoto desde la seguridad de sus casas a través de robots. Lo que parece hoy ciencia ficción puede 33 ______ de serlo muy pronto.

Los robots pronto podrán realizar las acciones que nosotros no queremos hacer o, 34 ______, podrán vivir nuestra vida. Máquinas que nos evitan los peligros que tenemos que afrontar los humanos, como accidentes o enfermedades. Unos robots perfectos. 35 ______, no podemos olvidar las cuestiones morales.

En primer lugar, ¿Hasta qué punto podemos sustituir completamente al ser humano con todos sus sentimientos, por máquinas? En segundo lugar ¿estos robots serán simples máquinas o tendrán inteligencia y sentimientos? Esta es la pregunta que 36 ______ algunas historias de ciencia ficción en las que las máquinas se enfrentan a sus creadores.

Por último ¿todos los humanos podremos disponer 37 ______ robots personales o solo los ricos podrán tener uno? Algunos piensan que vamos a vivir en una sociedad dividida entre los que pueden pagar un robot y los que no y opinan que los robots pueden hacer crecer la desigualdad. La ciencia ficción nos transporta a un futuro posible para hacernos 38 ______ sobre nuestro presente y hacernos estas y otras preguntas.

39.

Ha recibido una carta de su amiga española Julia que escribe:

 

¿Piensas mucho en la ecología? ¿Como, según tú opinión, podemos salvaguardar nuestro planeta? ¿Has participado en algún evento relacionado con este tema?

A propósito, en nuestro grupo ha aparecido un chicho nuevo...

 

Escriba la carta de respuesta contestando las preguntas de Andrés.

Al final de la carta formule 3 preguntas al amigo español sobre los proyectos de investigación.

Escriba 100–140 palabras.

Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

40.

Выберите только ОДНО из двух предложенных высказываний и выразите своё мнение по предложенной проблеме согласно данному плану.

 

Comente uno de los temas que se proponen.

 

1. Es posible alcanzar el éxito profesional sólo en las grandes ciudades.

2. Estudiar en línea es mejor que el aprendizaje presencial.

 

¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200–250 palabras.

 

Escriba según el plan:

− exponga el problema parafraseando el enunciado;

− exponga su opinión personal y aduzca 2–3 argumentos para sostenerla;

− exponga una opinión contraria y aduzca 1–2 razones al respecto;

− muestre su desacuerdo con las afirmaciones anteriores y explique por qué usted no las acepta;

− elabore una conclusión reafirmando su opinión.

41.

Imagina que estás preparando un proyecto con su amigo. Has encontrado el material interesante para la presentación y quieres leer este texto a su amigo. Tienes 1,5 minutos para leer el texto en voz baja, luego estarás listo para leerlo en voz alta. No tendrás más de 1,5 minutos para leerlo.

 

... No se ve muchos pájaros durante el invierno. La mayoría han dejado su área. Aquellos que se quedan no son tan activos. Su Actividad usa la energía que se necesita para mantener el calor. Los peores problemas para los pájaros en invierno están en recibiendo suficiente calor y aferrándose al calor una vez que se hace. Estos son problemas para todas las aves. Pero es especialmente cierto para las más pequeñas. No pueden encontrar suficiente comida. El clima se mantiene tan frío durante tanto tiempo que no pueden comer suficiente para mantenerse con vida. Pero las aves tienen muchas formas de combatir el frío.

Tiritan para mantener el calor. El calor que hacen se hace sobre todo en los músculos. Los músculos generan más calor cuando están activos. Así una manera de mantener el calor es moverse y usar sus músculos. Otra forma es temblar. Cuando su cuerpo necesita calor, los músculos se contraen y aflojan rápidamente. Se convierten en activo. Así como tiritas para mantener el calor, también lo hacen las aves.

42.

Estudia el anuncio:

 

 

Estás pensando en usar el servicio de lavado de coches y ahora desea obtener más información. En 1,5 minutos hace cinco preguntas directas para averiguar lo siguiente:

 

1) Horas de trabajo

2) Si tienes las tarjetas de descuento

3) Recomendaciones

4) Número de clientes por día

5) Tiempo para lavar un coche

 

Tienes 20 segundos para cada pregunta.

43.

Imagina que mientras viajabas durante tus vacaciones tomaste algunas fotos. Elija una foto para presentarla a tu amigo.

 

 

Tendrás que empezar a hablar en 1,5 minutos y hablar unos 2 minutos (12-15 oraciones). En su charla recuerde hablar sobre:

 

• cuando te tomaste la foto

• qué / quién está en la foto

• que está sucediendo

• ¿Por qué te tomaste la foto

• por qué decidiste mostrar la imagen a tu amigo

 

Tienes que hablar continuamente, empezando con: "He elegido la foto número ...".

44.

Estudia las dos fotografías. En 1,5 minutos estará listo para comparar y contrastar las fotografías:

 

• da una breve descripción de las fotos (acción, lugar)

• dice lo que las fotos tienen en común

• dice de qué manera las imágenes son diferentes

• di que tipo de lectura presentados en las fotos prefieres más

• explica por qué

 

Tienes que hablar sólo no más de 2 minutos (12-15 oraciones). Tienes que hablar continuamente.