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Вариант № 32156

1.

Вы услышите 6 высказываний. Установите соответствие между высказываниями каждого говорящего A–F и утверждениями, данными в списке 1–7. Используйте каждое утверждение, обозначенное соответствующей цифрой, только один раз. В задании есть одно лишнее утверждение. Вы услышите запись дважды.

 

 

1. Me atrae esta profesión por su extraordinario valor creativo.

2. Quiero dedicarme al tratamiento de las enfermedades infantiles.

3. Estudiaré otra carrera porque he encontrado tarde mi verdadera vocación.

4. Elegí esta profesión por tradición familiar y razones personales.

5. Mi futura profesión requiere cierta competencia en la comunicación oral.

6. La experiencia que tengo me puede servir para hacer este trabajo.

7. Para esta profesión tengo que aprender a escribir y redactar correctamente.

 

 

ГоворящийABCDEF
Утверждение

2.

Вы услышите диалог. Определите, какие из приведённых утверждений А–G соответствуют содержанию текста (1 – Verdadero), какие не соответствуют (2 – Falso) и о чём в тексте не сказано, то есть на основании текста нельзя дать ни положительного, ни отрицательного ответа (3 – No se menciona). Занесите номер выбранного Вами варианта ответа в таблицу. Вы услышите запись дважды.

 

 

A) Es posible que Manolo y Luisa pasen una noche en Madrid.

B) Manolo quiere ir de acampada a la Casa de Campo.

C) Las habitaciones del albergue céntrico disponen de varias comodidades, son limpias y luminosas.

D) El precio medio de los hostales en Roma es de 50 euros.

E) Los precios de los albergues no incluyen el desayuno.

F) Uno de los inconvenientes del convento es el horario de cierre nocturno.

G) A Luisa le encantaría salir de discotecas en Roma.

 

Запишите в ответ цифры, расположив их в порядке, соответствующем буквам:

ABCDEFG
       

 

1) Verdadero

2) Falso

3) No se menciona

3.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Raquel afirma que actualmente el Festival de Sitges …

 

1) está dedicado exclusivamente al cine de terror.

2) incluye todos los tipos del cine fantástico.

3) abarca prácticamente todos los géneros de cine.

4.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

A Raquel la sorprendió que en el Festival …

 

1) los críticos intentaran programar películas históricas.

2) hubieran proyectado un documental.

3) proyectaran películas musicales.

5.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Durante el Festival, en los restaurantes de Sitges …

 

1) todo está relacionado con la historia del cine.

2) todo está decorado con motivos de cine fantástico y de terror.

3) los platos tienen nombres relacionados con el cine fantástico.

6.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Marta destaca como una de las cosas más características del Festival …

 

1) el ambiente que se vive en el pueblo.

2) los desfiles de zombies adultos.

3) el desfile de zombies niños.

7.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El visitante del Festival explica que la maratón de terror …

 

1) empieza a las 7 de la mañana.

2) normalmente se celebra en el hotel Meliá.

3) incluye tres películas y un cortometraje.

8.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El visitante explica que lo que más le atrae en el Festival …

 

1) son las maratones de terror.

2) los cortometrajes 3D.

3) el público festivo en las sesiones.

9.

Вы услышите репортаж дважды. Выберите правильный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Raquel llega a la conclusión de que la fascinación del público por el cine de terror …

 

1) se debe a la calidad de las películas.

2) depende de la capacidad de asustarse.

3) tiene mucho que ver con los miedos más primitivos.

10.

Установите соответствие между текстами A–G и заголовками 1–8. Занесите свои ответы в таблицу. Используйте каждую цифру только один раз. В задании один заголовок лишний.

 

 

1. їDejamos la familia?

2. Esquemas anteriores

3. Bodas tardнas

4. Madres activas

5. Jubilados sin perspectivas

6. Liga de parientes

7. Modelo de vivir solo

8. Familias modificadas

 

A. Como consecuencia de todos los cambios econуmicos, el concepto de familia ha variado sustancialmente, coexistiendo en la misma sociedad diferentes tipos de familias: familias sin hijos, familias de padres casados por segunda vez, familias de adopciуn. Con motivo de la crisis, sus miembros empiezan a agruparse por su bien econуmico, restableciendo de nuevo el modelo tradicional: la familia extensa, fortaleciendo la solidaridad intergeneracional.

 

B. A lo largo de la historia, han sido los padres, fundamentalmente, las figuras principales en educar al niсo, personificando la base econуmica y social de la familia. Sin embargo, estos roles han ido cambiando al compбs de las transformaciones en la sociedad. Una de las primeras innovaciones se produjo con la incorporaciуn de las mujeres en el mercado de trabajo. En consecuencia, aparecen nuevos medios que preparan a los niсos para la vida: la televisiуn, Internet, mуviles, ordenador.

 

C. Se ha producido un nuevo movimiento social: “agrupaciуn interna familiar”, cuando diferentes generaciones conviven bajo el mismo techo. Los padres, es decir los abuelos, se ven obligados a abrir la puerta a sus hijos para servirles de paraguas social y econуmico. Ahora padecen no del sнndrome del “nido vacнo”, sino del de “nido lleno” con la vuelta del hijo. Regresan no sуlo los jуvenes, sino tambiйn los adultos con malas condiciones laborales y que tienen familia a su cargo.

 

D. La edad media de abandono del hogar parental en Espaсa se sitъa en torno a los 29 aсos. La principal causa es la mala situaciуn econуmica por la que atraviesa el paнs en estos momentos. El porcentaje de jуvenes emancipados con edades entre 16 y 34 aсos ha experimentado un ligero descenso, pasando al 44,1% en 2014. Por otro lado, hay una tendencia cultural a permanecer en casa, donde los padres insisten en que no se vayan sus hijos hasta que tengan un trabajo estable.

 

E. Las parejas actuales se casan cada vez menos y en edades más superiores, ya que los jóvenes de hoy no contraen matrimonio a los 20–22 años como lo hacían sus padres, sino a los 34 años. Los hombres construyen su familia a unos 35 años y las mujeres españolas lo hacen con unos 32 años. Como consecuencia, tienen el primer niño a unos 31,4 en la actualidad. La natalidad baja llegó a España más tarde que a otros países, pero ahora el país tiene la tasa más baja a nivel mundial.

 

F. El sistema de pensiones cojea, ya que debido a las reformas laborales realizadas por el gobierno, los españoles deberán pagar cuotas más años en la Seguridad Social. La disminución de las pensiones de los mayores supone un grave problema económico para los pensionistas y para sus respectivas familias que tienen como sustento económico dicho pago. Hay que destacar que la pensión media en España es de 827 euros mensuales.

 

G.La familia ha sufrido las peores consecuencias de la crisis que está atravesando España, pasando de ser una institución sustentada por los padres a otra mantenida por la escasa pensión de los abuelos. El modelo familiar de hoy poco tiene que ver con el de anteriores generaciones. Este cambio en la estructura familiar responde a los cambios de la sociedad actual, abarcando todos los ámbitos de la vida cotidiana. A medida que la sociedad cambia, el modelo familiar también sufre alteraciones.

 

ТекстABCDEFG
Заголовок

11.

Прочитайте текст и заполните пропуски A–F частями предложений, обозначенными цифрами 1–7. Одна из частей в списке 1–7 — лишняя. Занесите цифры, обозначающие соответствующие части предложений, в таблицу.

 

Productos saludables

 

Una alimentación sana y equilibrada requiere variedad de alimentos, entre los cuales no pueden A___________________, que tienen gran valor nutritivo. Para tener un corazón saludable, una buena memoria y un alto rendimiento intelectual, nada mejor que B___________________ a la semana. Esta recomendación se fundamenta en que los productos del mar proporcionan proteínas, vitaminas, minerales y poca grasa, por lo que son ideales para mantener el peso adecuado.

Desde el punto de vista nutritivo, el pescado es un alimento con una composición parecida a la de la carne. En términos generales, es una fuente C ___________________ y contiene los aminoácidos esenciales necesarios para los niños en crecimiento e imprescindibles para la formación de la sangre.

En los pescados y mariscos abundan los ácidos grasos como los Omega 3 y 6 que están D___________________ y tratamiento de las enfermedades cardiovasculares. El agua es el elemento más abundante en la composición de pescados y mariscos y su relación es inversa a la cantidad de grasa; es decir, a más cantidad de agua, menos de grasa y viceversa.

No hay un criterio general respecto a la clasificación de los pescados y mariscos E ___________________. Sin embargo, en el caso de los pescados, se clasifican en blancos y azules. En el primer grupo están la merluza, la corvina, el mero y el pargo. Son muy fáciles de digerir. En el segundo están sardina, atún, trucha, salmón, pez espada. Los mariscos se diferencian de los peces en que no poseen esqueleto, sino un cuerpo blando F__________________ o concha.

 

1. concentrada de proteína de alta calidad

2. faltar los pescados y mariscos

3. protegido por un caparazón

4. incluirlos en su alimentación

5. dada la diversidad de especies

6. comer pescados y mariscos tres veces

7. relacionados con la prevención

 

ПропускABCDEF
Часть предложения

12.

Al niño le llamaban Pardal porque …

 

1) era su nombre.

2) así lo habían apodado.

3) era muy pequeño.

4) correteaba solo por la calle.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

13.

La frase “muchos palos llevábamos” en el cuarto párrafo del texto significa que …

 

1) los niños traían palos a clase.

2) los niños recibían golpes con un palo.

3) los niños tenían que repetir la palabra "Guadalajara" muchas veces.

4) los niños tenían muchos disgustos.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

14.

Cuando Pardal era pequeño …

 

1) tenía mucho miedo a la escuela.

2) ayudaba a su padre en el taller de costura.

3) no podía dormir por las noches.

4) tenía problemas de pronunciación.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

15.

El primer día de estudios Pardal vio que …

 

1) el maestro parecía un sapo.

2) el maestro se acercaba a su pupitre.

3) la orden del maestro se dirigía a él.

4) el maestro lo perseguía por el pasillo.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

16.

¿Qué forma de castigo utilizaba don Gregorio?

 

1) Pegaba a los alumnos.

2) Se reía de los alumnos.

3) Gritaba con enfado.

4) Guardaba silencio.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

17.

¿Cómo el padre de Pardal demostró su agradecimiento al maestro?

 

1) Tomó medidas para que le pagaran más.

2) Le vendió un traje.

3) Le cosió un traje.

4) Le compadeció.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

18.

Aquel día de 1936 el maestro …

 

1) seguía soñando con recibir un microscopio para el colegio.

2) preparaba una excursión para estudiar mariposas.

3) dijo que Pardal era su mejor discípulo.

4) paseaba con Pardal por la Alameda.


La lengua de las mariposas

«¿Qué hay, Pardal? Espero que por fin este año podamos ver la lengua de las mariposas». El maestro aguardaba desde hacía tiempo que les enviasen un microscopio a los de la Instrucción Pública. Tanto nos hablaba de cómo se agrandaban las cosas menudas e invisibles por aquel aparato, que los niños llegábamos a verlas de verdad, como si sus palabras entusiastas tuviesen el efecto de poderosas lentes.

Yo quería mucho a aquel maestro. Al principio, mis padres no podían creerlo. Cuando era un pequeñajo, la escuela era una amenaza terrible.

Yo iba para seis años, y todos me llamaban Pardal. Otros niños de mi edad ya trabajaban. Pero mi padre era sastre y no tenía tierras ni ganado. Prefería verme lejos y no enredando en el pequeño taller de costura. Así pasaba gran parte del día correteando y me pusieron el apodo: «Pareces un gorrión, ¡un pardal!».

Mi padre me decía: «¡Ya verás cuando vayas a la escuela!». Y contaba: «Todas las mañanas teníamos que decir la frase Los pájaros de Guadalajara tienen la garganta llena de trigo. ¡Muchos palos llevábamos por culpa de Juadalagara!».

Si de verdad me quería meter miedo, lo consiguió. La noche de la víspera no dormí.

Estaba sentado en el último pupitre, medio agachado con la esperanza de que nadie reparase en mi presencia.

«A ver, usted, ¡póngase de pie!».

Levanté los ojos y vi con espanto que aquella orden iba por mí. Aquel maestro feo como un bicho me señalaba con la regla. «¿Cuál es su nombre?».

«Pardal».

Todos los niños rieron a carcajadas.

«¿Pardal?».

No me acordaba de nada. Ni de mi nombre. Las carcajadas aumentaron. Huí, eché a correr como un locuelo y cuando miré hacia atrás, vi que nadie me había seguido, que estaba a solas con mi miedo.

Al día siguiente mi madre me llevó a la escuela. En esta ocasión, pude fijarme por vez primera en el maestro. Tenía la cara de un sapo. El sapo sonreía: «Me gusta ese nombre, Pardal». En medio de un silencio absoluto, me llevó de la mano hacia su mesa y me sentó en su silla y dijo: «Tenemos un nuevo compañero. Es una alegría para todos y vamos a recibirlo con un aplauso».

No, el maestro don Gregorio no pegaba. Al contrario, casi siempre sonreía con su cara de sapo. Cuando dos se peleaban durante el recreo, él hacía que se estrecharan la mano. La forma que don Gregorio tenía de mostrarse muy enfadado era el silencio.

Pronto me di cuenta de que el silencio del maestro era el peor castigo imaginable. Porque todo lo que él tocaba era un cuento fascinante.

Pero los momentos más fascinantes de la escuela eran cuando el maestro hablaba de los bichos.

Don Gregorio me acogió como el mejor discípulo. Había sábados y festivos que pasaba por mi casa e íbamos juntos de excursión.

Mi madre preparaba la merienda para los dos: «No hace falta, señora, yo ya voy comido», insistía don Gregorio. Pero a la vuelta decía: «Gracias, señora, exquisita la merienda».

«Estoy segura de que pasa necesidades», decía mi madre por la noche.

«Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar», sentenciaba mi padre. «Ellos son las luces de la República».

«¡La República! ¡Ya veremos adónde va a parar la República!».

Mi padre era republicano. Mi madre, no.

Un día que don Gregorio vino a recogerme para ir a buscar mariposas, mi padre le dijo que le gustaría tomarle las medidas para un traje: «Don Gregorio, no lo tome a mal. Quisiera tener una atención con usted. Y yo lo que sé hacer son trajes».

Don Gregorio llevó puesto aquel traje durante un año, y lo llevaba también aquel día de julio de 1936, cuando se cruzó conmigo en la Alameda: «¿Qué hay, Pardal? A ver si este año por fin podemos verles la lengua a las mariposas...».

19.

Преобразуйте, если это необходимо, слово JUGAR так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

Regalos de amor

 

 

Pasando por un pueblo vi a unos niños jugar al fútbol sin zapatos. Me detuve, bajé del auto y se me ocurrió jugar un rato con ellos, como cuando era niño. Los niños __________________ conmigo una hora

20.

Преобразуйте, если это необходимо, слово PLANEAR так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

y les ofrecí más de lo que yo mismo __________________ al verlos. Además del calzado, les regalé el equipo completo de fútbol. No puedo explicar lo bien que me sentí.

21.

Преобразуйте, если это необходимо, слово HACER так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Mis padres me han dicho siempre que, ayudando a alguien, que lo __________________ bien. Ahora mis hijos y yo una vez al mes vamos a aquel lugar llevando algo que los niños puedan compartir.

22.

Преобразуйте, если это необходимо, слово ELLA так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

El bistec pequeño

 

 

Tres señores entraron en un restaurante donde pidieron carne. Al poco rato el camarero trajo una bandeja con tres bistecs y __________________ puso sobre la mesa.

23.

Преобразуйте, если это необходимо, слово PEQUEÑO так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Pero los bistecs no eran iguales, había dos grandes y uno de __________________ tamaño.

24.

Преобразуйте, если это необходимо, слово TRES так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Como dos señores se sirvieron bistecs grandes, el __________________ se indignó y dijo:

25.

Преобразуйте, если это необходимо, слово COGER так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

— Caballeros, ustedes no tienen educación. Si yo fuera el primero, __________________ el bistec pequeño.

— Por eso se lo dejamos — le contestaron los otros.

26.

Образуйте от слова BENEFICIO однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

La siesta

 

La verdad es que la siesta tiene mala fama. Se interpreta, en ocasiones, como manifestación de la pereza. Sin embargo, los

científicos empiezan a darse cuenta de que la siesta es __________________.

27.

Образуйте от слова NOTAR однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Se dice que es muy bueno para el corazón y para combatir el estrés dormir un poco tras la comida. Un estudio realizado en

Estados Unidos afirma que el estado de alerta del organismo sufre una bajada __________________ a primeras horas de la tarde.

28.

Образуйте от слова BIOLOGÍA однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Como si el reloj __________________ del individuo se atrasara a esas horas e impusiera un tiempo de sueño para recuperar el ritmo perdido.

29.

Образуйте от слова SOÑAR однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Lo más curioso es que ese fenómeno no está en relación directa con la comida. Claro que hay más __________________ si se ha comido abundantemente.

30.

Образуйте от слова PONER однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

La misión de la siesta es esa: partir el día, __________________ la mente y prepararse para el trabajo de la tarde. Los españoles que siguen esta saludable costumbre, le dedican unos quince o treinta minutos.

31.

Образуйте от слова COMODIDAD однокоренное слово так, чтобы оно грамматически соответствовало содержанию текста.

 

Únicamente en verano, en los sitios donde aprieta el calor, se acuestan en una __________________ hamaca en el jardín o

en la playa y prolongan el descanso un poco más.

32.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) alguno

2) cada

3) cualquiera

4) todos


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

33.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) apasionado

2) adicto

3) aficionado

4) enamorado


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

34.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) menos

2) más

3) menor

4) mayor


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

35.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) ha gastado

2) ha cobrado

3) ha valido

4) ha costado


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

36.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) exótico

2) curioso

3) sorprendente

4) raro


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

37.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) sin embargo

2) sobre todo

3) por supuesto

4) por lo tanto


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

38.

Вставьте пропущенное слово:

 

1) que

2) qué

3) si

4) sí


El libro de mi padre

Este libro es un cuento fantástico, pero cuenta también cosas que pueden ocurrirle a 32 ______ . Lo ha escrito mi padre, que es un señor 33 ______ por los tebeos. Se compra casi todos los que salen y dice que es a mí a quien le gusta leerlos.

Cuando ve que un tebeo está un poco arrugado o tiene la 34 ______ mínima mancha, va corriendo a cambiarlo.

Mi padre empezó a escribir este libro hace casi dos años. Le 35 ______ muchísimo terminarlo. Leía cada frase una barbaridad de veces y se pasaba la vida cambiando cosas. El nombre del protagonista, por ejemplo, lo cambió cinco veces: primero se llamó Álvaro, como yo, pero a mí me pareció ese nombre un poco 36 ______ para un cuento, y él lo fue cambiando hasta que, al final, se quedó con Luis, o sea, con su propio nombre.

Luis, 37 ______ , es mucho más parecido a mí que a mi padre. Pero yo no soy Luis: no tengo una amiga como Ana y mis amigos no se llaman igual que los suyos.

Creo que lo mejor de Luis es eso de poder hablar con los personajes de los tebeos. Pero que todo el rato esté saliendo gente de los tebeos y paseándose por tu cuarto no sé 38 ______ me parece tan guay.

39.

Ha recibido una carta de su amigo español Gabriel que escribe:

 

… Me impresionó el viaje que hice con mis padres en un crucero por el Mediterráneo. ¿Te gusta viajar? ¿Qué tipo de transporte prefieres para ir de viaje? ¿Te gustaría viajar en el crucero por el océano?

Este verano planeo hacer un curso de técnica de representación teatral …

 

Escriba la carta de respuesta contestando las preguntas de Gabriel.

Al final de la carta formule 3 preguntas al amigo español sobre el curso que planea hacer.

Escriba 100–140 palabras.

Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

40.

Выберите только ОДНО из двух предложенных высказываний и выразите своё мнение по предложенной проблеме согласно данному плану.

 

Comente uno de los temas que se proponen.

 

1. Es posible alcanzar el éxito profesional sólo en las grandes ciudades.

2. Estudiar en línea es mejor que el aprendizaje presencial.

 

¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200–250 palabras.

 

Escriba según el plan:

− exponga el problema parafraseando el enunciado;

− exponga su opinión personal y aduzca 2–3 argumentos para sostenerla;

− exponga una opinión contraria y aduzca 1–2 razones al respecto;

− muestre su desacuerdo con las afirmaciones anteriores y explique por qué usted no las acepta;

− elabore una conclusión reafirmando su opinión.

41.

Imagina que estás preparando un proyecto con su amigo. Has encontrado el material interesante para la presentación y quieres leer este texto a su amigo. Tienes 1,5 minutos para leer el texto en voz baja, luego estarás listo para leerlo en voz alta. No tendrás más de 1,5 minutos para leerlo.

 

¿Como huele la Luna? Al igual que la pólvora, al parecer. Sólo doce personas han caminado sobre la luna, todos ellos estadounidenses. Obviamente, en su espacio hermético adapte a los astronautas no podrían realmente oler la Luna, pero el polvo lunar es algo pegajoso, y mucha de ella fue traipsed de nuevo en la cabina cuando regresaron de la superficie de la Luna. Informaron que el polvo lunar se siente como la nieve, huele a pólvora, y no tiene tan mal sabor

La superficie de la Luna También contiene minerales como hierro, calcio y magnesio. NASA emplea un pequeño equipo para olfatear cada pieza de equipo que va en sus vuelos espaciales. Esto es para asegurar que no hay elementos que podrían cambiar el delicado equilibrio del clima de la Estación Espacial Internacional hacen que sea al servicio de transporte. La idea de que la Luna estaba hecha de queso parece datar del siglo XVI. La primera cita de John Heywood dice que la luna está hecha de queso verde.

42.

Observa el anuncio.

 

 

Bienvenidos a nuestra escuela de breakdance

 

Has decidido visitar este lugar y quieres recibir más información para aclarar unas cosas. Dentro de un minuto y medio tienes que hacer cinco preguntas directas para averiguar lo siguiente:

 

1) Tarifas

2) Ubicación de la escuela

3) Duración del curso

4) Necesidad de llevar la ropa especial

5) Clases nocturnas

 

Tienes veinte segundos para formular cada pregunta.

43.

Imagina que son las fotos de tu álbum. Elige una foto para comentarla a tu amigo.

 

 

Tienes un minuto y medio para prepararte y dos minutos para la respuesta (12–15 frases). Mientras comentas la foto no olvides de mencionar lo siguiente:

• cuándo has tomado la foto

• qué/quién está en la foto

• qué está pasando

• por qué has tomado la foto

• por qué has decidido mostrar la foto a tu amigo

Debes hablar continuamente y empezar: “Yo he elegido la foto №...”

44.

Estudia las dos fotografías. En 1,5 minutos estará listo para comparar y contrastar las fotografías:

 

• da una breve descripción de las fotos (acción, lugar)

• dice lo que las fotos tienen en común

• dice de qué manera las imágenes son diferentes

• di que tipo de transporte presentado en las fotos prefieres

• explica por qué

 

Tienes que hablar sólo no más de 2 minutos (12-15 oraciones). Tienes que hablar continuamente.