Заголовок: Яндекс: Тренировочная работа ЕГЭ по испанскому языку. Вариант 3.
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РЕШУ ЕГЭ — испанский язык
Вариант № 4

Яндекс: Тренировочная работа ЕГЭ по испанскому языку. Вариант 3.

1.  
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Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии от­меть­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

 

Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


Mario y Pedro se llevaron el portafolio abandonado porque...

 

1.  ...nadie venía a buscarlo.

2.  ...el café estaba lleno de gente por todos lados.

3.  ...llevaban mucho tiempo sin dinero.

4.  ...solían hacerlo con un poco de suerte.

2.  
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Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


A Pedro le tiemblan las piernas porque...

 

1.  ...por coincidencia justo al salir del café descubren también una chaqueta olvidada.

2.  ...con el dinero del portafolio podría comprarse una chaqueta espléndida de estupenda calidad.

3.  ...están a punto de caer en las manos de los policías.

4.  ...experimenta remordimientos de conciencia por haber robado el portafolio.

3.  
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Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


La tarde de aquel día les parece una tarde fuera de lo ordinario ya que...

 

1.  ...suceden cosas misteriosas.

2.  ...las caras de la gente tienen la expresión de los domingos.

3.  ...en su cabeza se mezclan emociones y sentimientos.

4.  ...les persiguen policías por todas partes.

4.  
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Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


Lo sucedido es tan increíble que...

 

1.  ...parece ser organizado por alguien.

2.  ...se sienten ridículos.

3.  ...la gente viene tras ellos.

4.  ...deciden dejar el portafolios y la chaqueta.

5.  
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Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


A Mario le gustaría volver el tiempo atrás porque...

 

1.  ...les perseguía la policía.

2.  ...la marcha del país dependía de ellos.

3.  ...tenía la tentación de apoderarse del portafolio.

4.  ...antes se habían sentido más felices.

6.  
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Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


Los jóvenes no van a entrar a casa...

 

1.  ...porque les persiguen policías.

2.  ...porque han caído en una trampa.

3.  ...para ver si alguien les persigue.

4.  ...para seguir como si nada.

7.  
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Mario y Pedro están sin un duro desde hace rato y no es que se quejen demasiado pero bueno, ya es hora de tener un poco de suerte, y de golpe ven el portafolio abandonado y tan sólo mirándose se dicen que quizá el momento haya llegado. Está solito el portafolio sobre la silla arrimada a la mesa y nadie viene a buscarlo. Ha llegado el momento porque el café está animado en la otra punta y aquí vacío y Mario y Pedro saben que si no es ahora es nunca.

Portafolio bajo el brazo, Mario sale primero y por eso mismo es el primero en ver la chaqueta de hombre abandonada sobre un coche. Una chaqueta espléndida de excelente calidad. También Pedro la ve, a Pedro le tiemblan las piernas por demasiada coincidencia, con lo bien que a él le vendría una chaqueta nueva y además con los bolsillos llenos de billetes. Mario no se anima a agarrarla. Pedro sí aunque con cierto remordimiento que crece al ver acercarse a dos policías.

Esta no es una tarde gris como cualquiera y pensándolo bien quizá tampoco sea una tarde de suerte como parece. Son las caras sin expresión de un día de semana, tan distintas de las caras sin expresión de los domingos. Pedro y Mario ahora tienen color, tienen máscara y se sienten existir porque en su camino florecieron un portafolio y una chaqueta sport. Como tarde no es una tarde fácil, ésta. Algo se desplaza en el aire con el aullido de las sirenas y ellos empiezan a sentirse señalados. Ven policías por todos los rincones, policías en los vestíbulos sombríos, de a pares en todas las esquinas cubriendo el área ciudadana, policías trepidantes en sus motocicletas circulando a contramano como si la marcha del país dependiera de ellos y quizá dependa, sí, por eso están las cosas como están y Mario no se arriesga a decirlo en voz alta porque el portafolio lo tiene trabado, ni que ocultara un micrófono, pero qué paranoia, si nadie lo obliga a cargarlo.

Pedro decide ponerse la chaqueta que le queda un poco grande pero no ridícula, nada de eso. Holgada, sí, pero no ridícula; cómoda, abrigada, cariñosa, gastadita en los bordes. Pedro mete las manos en los bolsillos de la chaqueta y encuentra unos cuantos billetes y monedas. No le puede decir nada a Mario y se da vuelta de golpe para ver si los han estado siguiendo. Quizá hayan caído en algún tipo de trampa indefinible, y Mario debe estar sintiendo algo parecido porque tampoco dice palabra. Parece que nadie los ha seguido, pero vaya uno a saber: gente viene tras ellos y quizá alguno dejó el portafolio y la chaqueta con oscuros designios. Mario se decide por fin y le dice a Pedro en un murmullo: no entremos a casa, sigamos como si nada, quiero ver si nos siguen. Pedro está de acuerdo. Mario rememora con nostalgia los tiempos (una hora atrás) cuando podían hablarse en voz alta y hasta reír. El portafolio se le está haciendo demasiado pesado y de nuevo tiene la sensación de abandonarlo a su suerte. ¿Abandonarlo sin antes haber revisado el contenido? Cobardía pura.

Siguen caminando sin rumbo fijo para despistar a algún posible aunque improbable perseguidor. No son ya Pedro y Mario los que caminan, son una chaqueta y un portafolio convertidos en personajes.

Luisa Valenzuela, Aquí pasan cosas raras.


¿Pudieron realizar su sueño los jóvenes?

 

1.  Sí, se enriquecieron y el robo no se descubrió.

2.  Sí, se quedaron con dinero, pero les hizo infelices.

3.  No, tuvieron que abandonar el portafolio y la chaqueta.

4.  No, se despistaron y se convirtieron en un portafolios y una chaqueta.

8.  
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Про­чи­тай­те текст с про­пус­ка­ми, обо­зна­чен­ны­ми но­ме­ра­ми 30–36. Эти но­ме­ра со­от­вет­ству­ют за­да­ни­ям 30–36, в ко­то­рых пред­став­ле­ны воз­мож­ные ва­ри­ан­ты от­ве­тов. Ука­жи­те номер вы­бран­но­го вами ва­ри­ан­та от­ве­та.

LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  El objetivo.

2.  La causa.

3.  La pauta.

4.  El remedio.

9.  
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LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Destacó.

2.  Llegó.

3.  Logró.

4.  Superó.

10.  
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Про­чи­тай­те текст с про­пус­ка­ми, обо­зна­чен­ны­ми но­ме­ра­ми 30–36. Эти но­ме­ра со­от­вет­ству­ют за­да­ни­ям 30–36, в ко­то­рых пред­став­ле­ны воз­мож­ные ва­ри­ан­ты от­ве­тов. Ука­жи­те номер вы­бран­но­го вами ва­ри­ан­та от­ве­та.

LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Un regalo.

2.  Un don.

3.  Una donación.

4.  Un premio.

11.  
i

Про­чи­тай­те текст с про­пус­ка­ми, обо­зна­чен­ны­ми но­ме­ра­ми 30–36. Эти но­ме­ра со­от­вет­ству­ют за­да­ни­ям 30–36, в ко­то­рых пред­став­ле­ны воз­мож­ные ва­ри­ан­ты от­ве­тов. Ука­жи­те номер вы­бран­но­го вами ва­ри­ан­та от­ве­та.

LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Sociales.

2.  Estatales.

3.  Públicos.

4.  Populares.

12.  
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LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Incluso.

2.  Jamás.

3.  Ni siquiera.

4.  Solo.

13.  
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LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Cualquier.

2.  Cada.

3.  Alguien.

4.  Alguno.

14.  
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LA MÚSICA AMANSA A LAS FIERAS

La música siempre ha aparecido en la historia de los seres humanos como tranquilizadora: es 30 ________ más eficaz para calmar, alegrar y vivificar el corazón de las personas. Ya en la mitología clásica se nos decía que Orfeo, hijo de Apolo, encantaba con su voz y con su música a las bestias salvajes y a los árboles. O, incluso, gracias a su lira 31 _________ conmover a los dioses del Infierno y rescatar a su esposa Eurídice. Porque ya se sabe que música y flores, galas de amores.

Martín Lutero afirmaba que «la música es 32 ___________sublime que Dios nos ha regalado». De hecho, la música religiosa permite la concentración, la oración, el contacto con Dios. Y hoy en día casi en todos los lugares 33 _______donde se quiera crear un clima de tranquilidad y de relajación, se oye una música suave y discreta.

La música puede 34 _______servir de gran ayuda para curar enfermedades, puesto que tonifica, crea energías, da fuerzas y levanta el ánimo; ya sabemos que para el ser humano, la salud es lo primero, y cualquier método que sirva para conservarla, se explota al máximo.

Sin embargo, la música puede igualmente irritarnos, sobre todo si tenemos que soportarla sin haberla escogido. Y a veces quisiéramos decirle a 35 _________: «Vete con la música a otra parte». Puesto que también es capaz de desatar las pasiones y agudizar las energías destructoras. En la guerra, por ejemplo, las marchas militares enardecen al soldado. 36 _________ más intenso es el sonido del tambor o la trompeta, más ardoroso es su espíritu.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Cuanto.

2.  Tanto.

3.  Tan.

4.  Cual.

15.  
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Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между за­го­лов­ка­ми 1–8 и тек­ста­ми A–G. За­пи­ши­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу. Ис­поль­зуй­те каж­дую цифру толь­ко один раз. В за­да­нии есть один лиш­ний за­го­ло­вок.

 

1.  El problema de la contaminación acústica.

2.  La ecología en los planes escolares.

3.  El efecto invernadero.

4.  Los felinos en peligro de extinción.

5.  Cesar el uso de los recursos no renovables.

6.  La necesidad de invertir en la ecología.

7.  Unas zonas sufrirán cambios muy graves.

8.  Los innecesarios gastos de energía.

 

A. Sería estupendo que todos respetáramos más la naturaleza y que cuidáramos más nuestros recursos naturales. Por eso, estaría muy bien que todo el mundo recibiera, desde pequeño, una buena educación medioambiental. Lo ideal sería que las autoridades educativas introdujeran la Ecología en los planes de estudios. De ese modo, creo que habría una mayor conciencia ecológica.

 

B. Nadie cree que vaya a ocurrir, pero ojalá los gobiernos estuvieran más preocupados por invertir en el estudio de los problemas ecológicos y de desarrollo de energías alternativas que no contaminen. A todos nos encantaría que en el futuro desapareciera la contaminación de las ciudades, ríos, mares y bosques, pero es poco probable que este problema no va a tener una pronta solución.

 

C. El imparable aumento del uso de energías no renovables está provocando cambios en el clima. Si no hacemos nada para evitarlo, antes de que llegue el año 2050 el planeta habrá alcanzado un deterioro climático irreversible y sufriremos condiciones meteriológicas extremas, como sequías e inundaciones. Si los gobiernos, empresas e individuos comenzamos a sustituir, poco a poco, las energías no renovables por otras más ecológicas, antes de que lleguemos a la mitad de este siglo, habremos conseguido el equilibrio ecológico.

 

D. Las zonas polares habrán sufrido deshielos y el nivel del mar habrá aumentado. Así mismo, nuestras reservas de agua sequirán disminuyendo y algunas zonas del planeta, como el sur de Europa, dejarán de tener vegetación y se habrán convertido en un desierto.

 

E. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) afirmó hoy que tiene registrada en México la existencia de más de cuatro mil jaguares en cinco regiones del país, de acuerdo con el censo nacional elaborado para proteger a esta especie en peligro de extinción. El director general de vida silvestre de la Semarnat, Martín Vargas Prieto, explicó que en México hay centros de conservación de este felino en 18 estados del país, en los cuales se crían poblaciones en cautiverio que después son reintegradas a la vida silvestre.

 

F. El cambio climático provocado por el hombre es, desde luego, real y constituye un problema grave. La importancia de la lucha contra el cambio climático es de primer nivel por los países desarrollados y también para los países en vías de desarrollo. Primeramente, se debe reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar los niveles peligrosos del cambio climático.

 

G. «Me gusta el agua en botella porque es práctica y pura», dice Juan, de Santiago de Chile. Aunque los anuncios de agua embotellada respaldan lo que dice Juan, un estudio reciente lo contradice: «el 25 por ciento del agua embotellada en el supermercado es simplemente agua del grifo en una botella». Ésta fue la conclusión a la que llegó un grupo de investigadores estadounidenses al comprar los dos tipos de agua. Según un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza, se gastan un millón y medio de toneladas embotellando agua cada año. La energía necesaria para fabricar y transportar estas botellas es enorme. Y, según los críticos, innecesaria. Los expertos aconsejan beber agua del grifo.

 

ТекстABCDEFG
За­го­ло­вок
16.  
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Про­чи­тай­те текст и за­пол­ни­те про­пус­ки A–F ча­стя­ми пред­ло­же­ний, обо­зна­чен­ны­ми циф­ра­ми 1–7. Одна из ча­стей в спис­ке 1–7  — лиш­няя. За­не­си­те цифры, обо­зна­ча­ю­щие со­от­вет­ству­ю­щие части пред­ло­же­ний, в ответ.

LAS REVISTAS DEL CORAZÓN

Me gustaría hacer una defensa de las revistas del corazón, A ______________ para darlas a conocer y entenderlas.

En lo que a mí concierne, confieso que, aunque me cansan, intento leerlas y con frecuencia me he metido en ellas. Considero que B ______________ en nuestra vida de ocio.

Para empezar, en este país la mayoría de la gente no lee nada, o lee revistas del corazón. Algunos pensarán que en este caso es mejor no leer nada. Esto es un error. Si la mayoría no lee nada, C ______________ acabarán leyendo otra cosa, ellos o sus hijos.

Por otro lado, para muchas personas esto de leer «historias de famosos» es una especie de ventana abierta al mundo. Será un mundo irreal y estúpido, sin duda, pero mucho más irreal es D ______________ con su propia miseria o incomunicación.

Se puede añadir que estas revistas acostumbran a muchas personas E ________ algunas conductas que consideran desviadas. Si las toleran en los famosos, después lo harán en el vecino.

En conclusión, lo que siento es la imagen que dan estas revistas de ser «femeninas», cuando deberían llegar a muchos hombres. Y deberían escribir en ellas los buenos escritores. Y los estudiantes de periodismo deberían analizarlas muy bien, y hacer otras nuevas.

Y yo termino ya F ______________ tantos ejemplares de periódicos como hoy se tiran de las revistas del corazón.

Texto adaptado de Amando de Miguel en La expresión escrita. Ed. Teide.

 

1.  A ver como normales.

2.  Aunque sólo sea.

3.  Deseando que alguna vez se vendan.

4.  Son uno de esos elementos útiles.

5.  El que uno puede crearse a solas.

6.  De la forma en que son presentados.

7.  Al menos los que leen las revistas del corazón.

 

Про­пускABCDEF
Часть пред­ло­же­ния
17.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово OÍR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

JOAQUÍN EN EL CINE

En el territorio de Banes, hace años, un hombre llamado Joaquín, que vivía en el monte y no salía de allí, le dijo a su esposa Tomasa que él _________ hablar del cine y que quería ver qué cosa era aquello.

18.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ESTAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Bajó las lomas, llegó a Banes y preguntó por dónde _____________ el salón de cine.

19.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово EMPEZAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Un hombre se lo indicó y se dirigió al cine, pero allí le dijeron que la sesión ____________ por la noche.

20.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово IR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Y Joaquín estuvo sentado esperando en un banco del parque hasta que llegó la noche. Entonces ______________al cine y se sentó muy contento.

21.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово DAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Al poco rato apagaron las luces y empezó la película. En esto cinco bandidos atacaron al protagonista de la película y le estaban __________ golpes.

22.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово CONTAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Joaquín, enfurecido, sacó el machete y gritó: «¡________ conmigo, que no estás solito ahí!»

23.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово MALO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Y entonces sucedió lo ______________ que podía pasar. Joaquín llegó al telón de la pantalla, les pegó machetazos a los bandidos y hubo que encender las luces con la gritería que formó el público, y se paró la función porque el telón estaba cortado en veinte lugares de tanto machetazo que le dio Joaquín.

24.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово PODER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

FRANCISCO DE GOYA

Talentoso, polémico y con amigos y enemigos ___________. La vida de Francisco de Goya fue interesante pero también peligrosa.

25.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово HABITAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Goya nació en Fuendetodos, España, en el año 1746. (4) Zaragoza era una ciudad pequeña y sus ________ tenían una vida tranquila. (5) Pero España y Europa vivían tiempos difíciles: había problemas entre los reyes y la iglesia, políticos asesinados, gente rica... y también gente muy pobre.

26.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово FINAL так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Cuando Goya era pequeño, el pintor tuvo que ayudar a su padre a ganar dinero. A los trece años, ingresó en la Academia de Dibujo de Zaragoza. Allí aprendió de los maestros italianos y al ________________sus estudios decidió viajar a Italia, el sueño de su vida.

27.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SOCIO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

En el año 1773, Goya volvió a España. Conoció a la alta __________ de la capital. Algunas de estas personas importantes pidieron a Goya que pintara sus retratos.

28.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово NOBLE так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

En el año 1789, cuando Carlos IV subió al trono, Goya fue nombrado el pintor oficial de la corte. Goya estuvo muchos años pintando retratos de la ____________.

29.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово JUSTO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

En aquella época la situación política en España era muy inestable y había mucha ______________ en el país. La iglesia era muy cruel y tenía mucho poder. Así que Goya empezó a pintar escenas terribles sobre la vida y la política. Así se ganó muchos enemigos. En el año 1792 Goya tuvo una misteriosa enfermedad que le dejó sordo. Murió en Francia en 1828.