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Задания
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Задание 13 № 395

¿Cómo pasaron las últimas citas del protagonista con Clara?

 

1) De manera distendida para el protagonista.

2) En un ambiente muy seco y hostil para el protagonista.

3) Siempre estaban supervisadas por Bernarda, una de las amigas de Clara.

4) Bajo total custodia de los familiares de Clara.


Прочитайте текст и выполните задания А15-А21. В каждом задании обведите цифру 1, 2, 3 или 4, соответствующую выбранному вами варианту ответа.

 

El día de mi dieciséis cumpleaños conjuré la peor de cuantas ocurrencias funestas había alumbrado a lo largo de mi corta existencia. Por mi cuenta y riesgo, había decidido organizar una cena de cumpleaños e invitar a Barceló, a la Bernarda y a Clara. Mi padre opinaba que aquello era un error.

— Es mi cumpleaños — repliqué cruelmente. Trabajo para ti todos los demás días del año. Al menos por una vez, dame el gusto.

— Haz lo que quieras.

Los meses precedentes habían sido los más confusos de mi extraña amistad con Clara. Ya casi nunca leía para ella. Clara rehuía sistemáticamente cualquier ocasión que implicase quedarse a solas conmigo. Siempre que la visitaba, su tío estaba presente fingiendo leer el diario, o la Bernarda se materializaba trajinando por el foro y lanzándome miradas de soslayo. Otras veces, la compañía venía en forma de una o varias de las amigas de Clara. Yo las llamaba las Hermanas Anisete, siempre tocadas de un recato y un semblante virginal, patrullando las proximidades de Clara con un misal en la mano y una mirada policial que mostraba sin tapujos que yo estaba de sobra, que mi presencia avergonzaba a Clara y al mundo. El peor de todos, sin embargo, era el maestro Neri, cuya insausta sinfonía seguía inconclusa. Era un tipo atildado, un niñato de San Gervasio que pese a dárselas de Mozart, a mí, rezumando brillantina, me recordaba más a Carlos Gardel. De genio yo sólo le encontraba la mala baba. Le hacía la rosca a don Gustavo sin dignidad ni decoro, y flirteaba con la Bernarda en la cocina, haciéndola reír con sus ridículos regalos de bolsas de peladillas y pellizcos. Yo, en pocas palabras, le detestaba a muerte. La antipatía era mutua. Neri siempre aparecía por allí con sus partituras y su arrogante ademán, mirándome como si fuese un grumetillo indeseable y poniendo toda clase de reparos a mi presencia.

— Niño, ¿tú no tienes que irte a hacer los deberes?

— ¿Y usted, maestro, no tenía una sinfonía que acabar?

Al final, entre todos podían conmigo y yo me largaba cabizbajo y derrotado, con el alma helada, deseando haber tenido la labia de don Gustavo para poner a aquel engreído en su sitio.

El día de mi cumpleaños el señor Barceló se había tenido que ausentar de la ciudad y Clara se había visto obligada a cambiar la hora de su clase de música con el maestro Neri.

Bajé las escaleras con furia, sintiendo los ojos rebosando lágrimas de ira al salir a la calle bañada de luz azul y de frío. Llevaba el corazón envenenado y la mirada me temblaba. Eché a andar, ignorando al extraño que me observaba inmóvil desde la Puerta del Ángel. Vestía el traje oscuro, su mano derecha enfundada en el bolsillo de la chaqueta. Sus ojos dibujaban briznas de luz a la lumbre de un cigarro. Cojeando levemente, empezó a seguirme.

Anduve callejeando sin rumbo durante más de una hora hasta llegar a los pies del monumento a Colón. Crucé hasta los muelles y me senté en los peldaños que se hundían en las aguas tenebrosas junto al muelle de las golondrinas. Recordé los días en que mi padre y yo hacíamos la travesía en las golondrinas hasta la punta del espigón. Desde allí podía verse la ladera del cementerio en la montaña de Montju'ic y la ciudad de los muertos. A veces yo saludaba con la mano, creyendo que mi madre seguía allí y nos veía pasar. Mi padre repetía mi saludo. Hacía ya años que no embarcábamos en una golondrina, aunque yo sabía que él a veces iba solo.

Пояснение.

"Siempre que la visitaba, su tío estaba presente fingiendo leer el diario, o la Bernarda se materializaba trajinando por el foro y lanzándome miradas de soslayo... n semblante virginal, patrullando las proximidades de Clara con un misal en la mano y una mirada policial que mostraba sin tapujos que yo estaba de sobra, que mi presencia avergonzaba a Clara y al mundo."