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РЕШУ ЕГЭ — испанский язык
Вариант № 19

Демонстрационная версия ЕГЭ—2011 по испанскому языку

1.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

La clienta lleva la talla 50.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
2.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

Los probadores están al fondo de la tienda a la derecha.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
3.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

La clienta quiere comprarse un vestido para una cita romántica.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
4.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

La clienta prefiere los colores claros porque tiene piel morena.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
5.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

El vestido rosa de la nueva colección es demasiado caro para la clienta.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
6.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

Al final la clienta se lleva el vestido lila, la falda vaquera y la camiseta blanca.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
7.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

La clienta paga con la tarjeta de crédito 176 euros.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
8.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

El cantante afirma que su primera entrada para la ópera fue gratuita porque...

 

1.  ...la ganó en un sorteo nacional.

2.  ...se la regalaron sus compañeros de estudios.

3.  ...se la dieron a su madre en la oficina.


9.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

El cantante dice que sus estudios musicales comenzaron con...

 

1.  ...las clases de piano.

2.  ...el canto folclórico.

3.  ...el solfeo cantado.

10.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

El cantante opina que su edad actual...

 

1.  ...le impide tomar parte en los espectáculos.

2.  ...es la edad de retirarse.

3.  ...es el momento perfecto para su voz.

11.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

Ultimamente al cantante le han propuesto...

 

1.  ...hacer una gira por Europa.

2.  ...interpretar el papel de Mefistófeles.

3.  ...grabar un disco.

12.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

Según el cantante, ser un bajo le permite...

 

1.  ...cantar con más tranquilidad.

2.  ...ensayar menos que un tenor.

3.  ...elegir el repertorio.

13.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

El cantante afirma que la música clásica ayuda a...

 

1.  ...olvidarse de los problemas.

2.  ...desarrollar la cultura de los niños.

3.  ...mantener el equilibrio psíquico.

14.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.15414#

 

El cantante está seguro de que los directores de escena...

 

1.  ...han de respetar la música.

2.  ...son demasiado conservadores.

3.  ...no tienen educación adecuada.

15.  
i

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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


¿Cómo solían pasar las reuniones en nuestra casa?

 

1.  En permanentes discusiones.

2.  Lo más importante era repetir su propio cuento.

3.  El participante prestaba mucho interés a la opinión del otro.

4.  Escuchando todos juntos las transmisiones de radio.

16.  
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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


¿Qué se negó a hacer el abuelo en la vejez?

 

1.  Usar un aparato auditivo durante las conversaciones.

2.  Responder a las preguntas tontas.

3.  Participar en cualquier conversación.

4.  Reconocer su defecto físico.

17.  
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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


Mis familiares estaban de acuerdo con el general César Mendoza que un día dijo que los chilenos...

 

1.  ...conversaban de sobra.

2.  ...sabían dialogar.

3.  ...preferían el monólogo al diálogo.

4.  ...abusaban el sentido de la palabra «diálogo».

18.  
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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


Según la opinión de una viajera inglesa...

 

1.  ...los chilenos hablaban con un tono agradable.

2.  ...el habla de las chilenas no le gustó nada.

3.  ...la gente chilena pronuncia cuidadosamente las palabras.

4.  ...ella está desilusionada con la gente chilena.

19.  
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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


¿Cómo son los venezolanos?

 

1.  Sus modales se parecen mucho a los de los chilenos.

2.  Les gusta tomar el pelo a los extranjeros.

3.  Muy seguros de sí mismos.

4.  Muy tímidos y como si pidieran perdón.

20.  
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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


¿Es que Venezuela era el único país de América Latina que recibía inmigrantes?

 

1.  Era uno de los pocos países latinoamericanos.

2.  De verdad era el único país.

3.  Casi todos los países de América Latina lo hacían.

4.  Este país prestaba refugio sólo a los chilenos.

21.  
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En nuestra casa, como en el resto del país, no se dialogaba; las reuniones consistían en una serie de monólogos simultáneos, sin que nadie escuchara a nadie, puro barullo y estática, como una transmisión de radio en onda corta.

Nada importaba, porque tampoco había interés por averiguar qué pensaban los demás, sólo en repetir el propio cuento.

En la vejez mi abuelo se negó a ponerse un aparato auditivo, porque consideraba que lo único bueno de su mucha edad era no tener que escuchar las tonterías que dice la gente sin cesar. Tal como expresó elocuentemente el general César Mendoza en 1983: «Estamos abusando de la expresión diálogo. Hay casos en que no es necesario el diálogo. Es más necesario un monólogo, porque un diálogo es una simple conversación entre dos personas». Mi familia habría estado plenamente de acuerdo con la opinión de ese famoso militar.

Los chilenos tenemos tendencia a hablar en falsete. Mary Graham, una inglesa que visitó el país en 1822, comentó en su libro «Diario de mi residencia en Chile» que la gente era encantadora, pero tenía un tono desagradable de voz, sobre todo las mujeres. En general, la famosa viajera se quedó muy contenta al contemplar los paisajes preciosos de Chile.

Al hablar nos tragamos la mitad de las palabras, aspiramos la «s» y cambiamos las vocales, de manera que «¿cómo estás, pues?» se convierte en «com tai puh» y la palabra «señor» puede ser «iñol».

Existen al menos tres idiomas oficiales: el educado, que se usa en los medios de comunicación y entre la gente educada, en asuntos oficiales y que hablan algunos miembros de la clase alta cuando no están en confianza; el coloquial, que usa el pueblo, y el dialecto indescifrable y siempre cambiante de los jóvenes.

El extranjero de visita no debe desesperar, porque aunque no entienda ni una palabra, verá que la gente se desvive por ayudarlo. Además hablamos bajito y suspiramos mucho. Cuando vivía en Venezuela, donde hombres y mujeres son muy seguros de sí mismos y del terreno que pisan, era fácil distinguir a mis compatriotas por su manera de caminar como si fueran espías de incógnito y su invariable tono de pedir disculpas.

En aquel período de mi vida antes de ir a mi trabajo pasaba a diario a la panadería de unos portugueses a tomar mi primera taza de café de la mañana, donde siempre había una apurada multitud de clientes luchando por acercarse al mesón. Los venezolanos gritaban desde la puerta «¡Un marroncito, vale!» y más temprano que tarde el vaso de papel con el café con leche les llegaba, pasando de mano en mano. Los chilenos, que en aquella época éramos muchos, porque Venezuela fue de los pocos países latinoamericanos que gracias al gobierno recibían refugiados e inmigrantes, levantábamos un tembloroso dedo índice y suplicábamos con un hilo de voz: «Por favorcito, ¿me da un cafecito, señor?». Podíamos esperar en vano la mañana entera.

Los venezolanos se burlaban de nuestros modales de mequetrefe, y a su vez a los chilenos nos espantaba a fondo la rudeza de ellos. A quienes vivimos en ese país por varios años nos cambió el carácter y, entre otras cosas, aprendimos, claro que sí, a pedir el café a gritos, dejamos de suspirar y supimos pisar el terreno venezolano como los demás. Lo único que nos hacía sufrir era la nostalgia.


A los chilenos que vivían varios años en Venezuela...

 

1.  ...por fin les gustó la rudeza de los venezolanos.

2.  ...les cambió el carácter y aprendieron a vivir en aquel país.

3.  ...no les influían los modales de los venezolanos.

4.  ...no les costaba pedir el café a gritos.

22.  
i

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LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  despertaba

2)  tenía

3)  tenía

4)  estaba

23.  
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LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  mayor

2)  principal

3)  grave

4)  famoso

24.  
i

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LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  Con

2)  De

3)  Sin

4)  Para

25.  
i

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LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  tan

2)  tanto

3)  tal

4)  muy

26.  
i

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LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  se convirtieron

2)  se echaron

3)  se quedaron

4)  fueron

27.  
i

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LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  en

2)  a

3)  para

4)  por

28.  
i

Про­чи­тай­те текст с про­пус­ка­ми, обо­зна­чен­ны­ми но­ме­ра­ми 30−36. Эти но­ме­ра со­от­вет­ству­ют за­да­ни­ям 30−36, в ко­то­рых пред­став­ле­ны воз­мож­ные ва­ри­ан­ты от­ве­тов. Об­ве­ди­те номер вы­бран­но­го вами ва­ри­ан­та от­ве­та.

 

LOS BOMBEROS

 

Olegario no sólo sabía adivinar el futuro, sino que además siempre estaba muy orgulloso de ello. A veces se quedaba pensando por un momento, y luego decía: «Mañana va a llover». Y llovía. Otras veces se pasaba la mano por la cabeza y avisaba: «El martes ganará el 57 en la lotería». Y el martes ganaba el 57. Entre sus amigos 30 ______ una enorme admiración.

 

Algunos de ellos recuerdan el más 31 ______ de sus éxitos. Paseaban con él frente a la Universidad, cuando de repente el ruido furioso de los bomberos cruzó el fresco aire de la mañana. Olegario sonrió ligeramente y dijo: «Es posible que mi casa se esté quemando».

 

32 ______ pensar mucho, los amigos llamaron un taxi y siguieron a los bomberos. Éstos tomaron por la calle Rivera, y Olegario dijo: «Estoy seguro de que mi casa se está quemando». Los amigos guardaron un profundo y amable silencio, pues 33 ______ lo admiraban.

 

Los bomberos siguieron por la calle Pereyra y la nerviosidad ya no pudo ser mayor. Cuando se metieron por la calle donde vivía Olegario, los amigos 34 ______ pálidos de curiosidad. Por fin los bomberos se pararon enfrente mismo de la casa de Olegario. Se estaba quemando. Los hombres empezaron rápida y tranquilamente su trabajo. De vez 35 ______ cuando desde las ventanas de la planta alta, algún trozo de madera quemada volaba por los aires.

 

Con toda la calma, Olegario 36 ______ del taxi. Se colocó bien la corbata, y luego, con estudiada expresión de tímido orgullo, se preparó para recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Вставь­те про­пу­щен­ное слово:

 

1)  salió

2)  bajó

3)  subió

4)  fue

29.  
i

Вы услы­ши­те 6 вы­ска­зы­ва­ний. Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между вы­ска­зы­ва­ни­я­ми каж­до­го го­во­ря­ще­го A–F и утвер­жде­ни­я­ми, дан­ны­ми в спис­ке 1–7. Ис­поль­зуй­те каж­дое утвер­жде­ние, обо­зна­чен­ное со­от­вет­ству­ю­щей циф­рой, толь­ко один раз. В за­да­нии есть одно лиш­нее утвер­жде­ние. Вы услы­ши­те за­пись два­жды.

 

 

1.  El cuadro representa un hecho histórico.

2.  El florecimiento artístico español duró un siglo.

3.  La naturaleza es esencial para este género pictórico.

4.  El pintor creaba imágenes surrealistas.

5.  En Roma se inaugura una exposición.

6.  Los pintores crearon un nuevo movimiento artístico.

7.  El museo tiene una magnífica colección de cuadros.

 

Го­во­ря­щийABCDEF
Утвер­жде­ние
30.  
i

Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между за­го­лов­ка­ми 1–8 и тек­ста­ми A–G. За­пи­ши­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу. Ис­поль­зуй­те каж­дую цифру толь­ко один раз. В за­да­нии есть один лиш­ний за­го­ло­вок.

 

1.  CIENCIA

2.  MODA

3.  CONCURSO

4.  POLÍTICA

5.  ARTE

6.  SALUD

7.  FINANZAS

8.  TURISMO ECOLÓGICO

 

A. La aplicación del Programa Inicial ha permitidoa Banco Bilbao Vizcaya (BBV) alcanzar el liderazgo del Sistema Financiero Español. Se está convencido de que la capacidad del Grupo permite abordar metas mucho más ambiciosas, nace el Nuevo Programa que continuará aportando más valor a sus accionistas, clientes, equipo humano y sociedad para mantener su liderazgo en el nuevo contexto europeo.

 

B. Ya están en las tiendas las nuevas tendencias de la colección Otoño-⁠Invierno de la compañía C&A. Para esta temporada, C&A apuesta por tender un puente entre el tiempo y el espacio, entre lo moderno y lo tradicional, entre el glamour y la funcionalidad, entre la naturaleza y la alta tecnología y entre las culturas étnicas y la moda rabiosamente urbana. No se llevarán las flores  — aunque son favorecedores con la piel tostada no infunden elegancia ni fantasía.

 

C. El encuentro entre el satélite alemán de observación topográfica y la sonda estadounidense demuestra entre otras cosas, que los vínculos a distancia pueden funcionar. Durante 20 minutos, ambos ingenios separados por unos 5.000 kilómetros lograron intercambiar a través de un enlace por láser 5,5 gigabits de datos por segundo. Esta tecnología podría utilizarse para acceder en tiempo real a las mediciones obtenidas por los satélites científicos.

 

D. Se han presentado las candidaturas a los Premios a la innovación cuya acogida ha sido un éxito: más de 100 productos presentados por importantes empresarios, distribuidores y fabricantes participan en esta primera convocatoria que ha querido recompensar la labor alas mejores ideas en investigación, desarrollo e innovación. Los finalistas valorados por el juradoserán anunciados en nuestra web.

 

E. "Naturaleza y Vida" ha lanzado al mercado el nuevo champú. Es una opción más natural y eficaz para prevención contra la caída y rotura del cabello ya que, además de prevenir, nutren y refuerzan los cabellos largos. El uso de estos productos está indicado durante todo el año. Tiene un efecto densificador inmediato y una acción contra la pérdida capilar probada a partir de tres semanas.

 

F. La población de Tarifa une a su belleza marinera y espectacular naturaleza un estratégico dominio visual del brazo de mar que separa Europa de África. Gracias al peculiar ecosistema de la zona, por sus aguas transitan numerosos mamíferos marinos, algunos de los cuales han fijado allí su refugio. Los biólogos que acompañan las excursiones proporcionan toda clase de información para identificar las especies.

 

H. La diputada del Congreso, Rosa Díez, respaldó con su presencia el Manifiesto por la lengua común elaborado y presentado por Fernando Savater, cofundador de su partido. Rosa Díez comparte con Savater la necesidad de cambiar la Constitución y los Estatutos. "La educación debe ser competencia del Estado. Es la única manera de garantizar la igualdad y la no discriminación", insistió.

 

 

ТекстABCDEFG
За­го­ло­вок
31.  
i

Про­чи­тай­те текст и за­пол­ни­те про­пус­ки A–F ча­стя­ми пред­ло­же­ний, обо­зна­чен­ны­ми циф­ра­ми 1–7. Одна из ча­стей в спис­ке 1–7  — лиш­няя. За­не­си­те цифры, обо­зна­ча­ю­щие со­от­вет­ству­ю­щие части пред­ло­же­ний, в таб­ли­цу.

 

El 7 de Julio de 2007, Machu Picchu fue elegido como una de las siete nuevas maravillas del mundo. Situado en Perú, a 110 kilómetros de Cuzco, la fortaleza inca es visita obligada para todos aquellos que deciden viajar al país andino.

La única manera de llegar a Machu Picchu es en tren o a pie. Desde Cuzco, la carretera termina en Ollantaytambo, un pueblo situado estratégicamente entre Cuzco y Machu Picchu. Muchos turistas vienen a este pueblo del Valle Sagrado únicamente A _______________________.

La forma de la cima impide B _______________________. Quizás éste es el motivo por el que Pizarro y los españoles no descubrieron Machu Picchu.

En 1911 el historiador estadounidense Hiram Bingham viajó a Perú para estudiar a fondo la cultura inca. A sus 35 años, el profesor abandonó las aulas y fue a Cuzco C _______________________, todo un misterio en la historia. Una vez cerca de Machu Picchu, un campesino de la zona se ofreció a guiarle hasta las ruinas que conocía. Después de seguir al guía entre la espesa vegetación, el historiador quedó deslumbrado al descubrir D _______________________.

Lo que conocemos hoy como Machu Picchu se divide en dos zonas: la urbana y la agrícola. La ciudadela está formada por palacios, templos, viviendas y construcciones con fines religiosos. Los edificios están conectados entre sí E _______________________.

La zona agrícola se mezcla con la urbana y la rodea. Desde el monte al norte y al sur se puede ver las terrazas de cultivo perpendiculares a la pendiente.

Prácticamente es imposible ver Machu Picchu sin gente F _______________________ desde el momento en que se abren las puertas.

 

1.  en busca de la ciudad perdida de los hijos del Sol

2.  por estrechas calles con escalinatas

3.  de visitar esta ciudad inca

4.  que las ruinas eran una auténtica ciudad inca

5.  a visitar una impresionante fortaleza

6.  que la fortaleza se vea desde el valle

7.  porque la gente va llegando sin tregua

 

Про­пускABCDEF
Часть пред­ло­же­ния
32.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово MANDAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LA AMISTAD DE DAMÓN Y PITIAS

Dionisio era un tirano que reinó en la ciudad de Siracusa.

Era tan cruel que condenaba a muerte a los que provocaban su enojo. Un día __________________ castigar a un joven

33.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово QUEJARSE так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LA AMISTAD DE DAMÓN Y PITIAS

...que se llamaba Damón y que una vez __________________ de las crueldades del tirano.

34.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово BUENO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LA AMISTAD DE DAMÓN Y PITIAS

Damón pidió permiso de ir a ver a su mujer y a sus hijos.

El __________________ amigo de Damón, llamado Pitias, se quedó en la cárcel hasta su vuelta.

35.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово VOLVER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LA AMISTAD DE DAMÓN Y PITIAS

«Si Damón no __________________  —  dijo Pitias  —, moriré yo». Al ver semejante fidelidad, Dionisio les dejó libres a los dos.

36.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово IRSE так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

LOS JUGUETES ORDENADOS

Érase una vez un niño que tenía una habitación llena de juguetes. Todos los días jugaba con sus juguetes, pero se

acostaba sin recogerlos.

Pero un día, cuando se iba a coger el primer juguete, éste saltó y gritó: «¡__________________ de aquí! ¡No quiero

jugar contigo!»

37.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LOS JUGUETES ORDENADOS

Pasó lo mismo con cada juguete que trató de tocar, hasta que un viejo osito dijo:

«¿Por qué __________________ sorprende que no queramos jugar contigo? Siempre nos dejas muy lejos de nuestro sitio especial donde estamos más a gusto».

38.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ACOSTAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

LOS JUGUETES ORDENADOS

El niño recordó qué bien estaba en su cama. Así que les pidió perdón por su mala conducta y prometió que siempre los ________________ en sus sitios favoritos antes de dormir.

39.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово MISTERIO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL DIARIO DE JUANA

En mi viaje al Perú, decidí visitar las fabulosas líneas de Nazca. Estas __________________ líneas hechas de piedras, en el desierto de Atacama, tienen formas muy variadas: geométricas y paralelas, de un perro, unas manos, un mono enorme, pájaros, una araña o un árbol.

40.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово EXACTO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL DIARIO DE JUANA

Nadie sabe __________________ cuándo ni quién las hizo ni para qué. Se piensa que fueron trazadas por la civilización nazca. Hay una teoría que dice que los nazcas volaban en globos aerostáticos, porque sólo es posible apreciar las líneas desde el aire. Incluso hay piezas de cerámica con dibujos de personas volando en globos.

41.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово MATEMÁTICA так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL DIARIO DE JUANA

¿Quién sabe? De todos modos los nazcas debían ser unos __________________ notables.

42.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово COLONIA так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL DIARIO DE JUANA

Las líneas se encuentran cerca de la ciudad de Nazca, una pequeña ciudad __________________ situada en un valle verde rodeado de montañas.

43.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово VOLAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Una agencia de viajes me ofreció un __________________ barato para ver las líneas, que quedan a unos 22 kilómetros de la ciudad en pleno desierto. El avión era pequeño y viejísimo, sólo cabían seis personas.

44.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ALMUERZO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

EL DIARIO DE JUANA

Al volver a tierra fui a __________________ al restaurante de Nazca. Llena de valentía después de la aventura del avión me atreví a comer el plato nacional peruano. Se llama "ceviche" y consiste en pescado crudo con limón y cebolla. Me encantó.

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Ha recibido una carta de su amiga española Marisa que escribe:

 

... Mis padres me han regalado un gato. Me gustan mucho los gatos porque son muy cariñosos y muy fieles a su amo. Además son divertidos y juguetones...

¿Cuál es tu animal favorito, y por qué? ¿Tienes algún animal en casa?¿Qué animales prefieren tener en casa los rusos?

... Sabes, mañana voy de excursión a Salamanca ...

 

Escriba la carta de respuesta contestando las preguntas de su amiga Marisa. Al final de la carta formule 3 preguntas a la amiga española acerca de su viaje de excursión. Escriba 100−140 palabras. Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

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Comente lo que se ofrece: Unos creen que hay que reducir la temporada de vacaciones escolares en verano extendiendo las vacaciones en invierno. Otros opinan que hay que dejar todo así como es. ¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200−250 palabras. Escriba según el plan:

− haga una introducción planteando el problema;

− exprese su propia opinión y arguméntela;

− dé argumentos a favor de otra opinión y explique por qué usted no está de cuerdo;

− formule una conclusión.