Заголовок: Демонстрационная версия ЕГЭ—2019 по испанскому языку
Комментарий:
Версия для копирования в MS Word
PDF-версии: горизонтальная · вертикальная · крупный шрифт · с большим полем
РЕШУ ЕГЭ — испанский язык
Вариант № 27631

Демонстрационная версия ЕГЭ—2019 по испанскому языку

1.  
i

Вы услы­ши­те 6 вы­ска­зы­ва­ний. Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между вы­ска­зы­ва­ни­я­ми каж­до­го го­во­ря­ще­го A–F и утвер­жде­ни­я­ми, дан­ны­ми в спис­ке 1–7. Ис­поль­зуй­те каж­дое утвер­жде­ние, обо­зна­чен­ное со­от­вет­ству­ю­щей циф­рой, толь­ко один раз. В за­да­нии есть одно лиш­нее утвер­жде­ние. Вы услы­ши­те за­пись два­жды. За­не­си­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу.

 

#mp3.35332#

 

1.  Me impactó esa química entre el público y la banda.

2.  Después del concierto pude charlar un rato con los músicos.

3.  Mi género favorito cuenta con pocos seguidores.

4.  No hay nadie que esté a la altura de mi cantante favorita.

5.  Me hace mucha ilusión que la banda vuelva a actuar en España.

6.  Creo que la voz de esta cantante es algo fuera de lo normal.

7.  Me gustó más el primer concierto que dio la banda hace años.

 

Го­во­ря­щийABCDEF
Утвер­жде­ние
2.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог. Опре­де­ли­те, какие из при­ве­ден­ных утвер­жде­ний А–G со­от­вет­ству­ют со­дер­жа­нию тек­ста (1  — Verdadero), какие не со­от­вет­ству­ют (2  — Falso) и о чем в тек­сте не ска­за­но, то есть на ос­но­ва­нии тек­ста нель­зя дать ни по­ло­жи­тель­но­го, ни от­ри­ца­тель­но­го от­ве­та (3  — No se menciona). За­не­си­те номер вы­бран­но­го Вами ва­ри­ан­та от­ве­та в таб­ли­цу. Вы услы­ши­те за­пись два­жды.

 

#mp3.35333#

 

A)  Sara dice que por la noche su hermano solía gastarle bromas muy pesadas.

B)  Sara confiesa que de pequeña le robó a su hermano su juguete de peluche.

C)  Sara cuenta que una vez sacó todos los muebles de casa a la playa.

D)  De niña, la hermana de Alberto era muy traviesa.

E)  Hace unos años Alberto asustó a su hermana con una máscara.

F)  Sara cree que las bromas de Alberto tienen mucha gracia.

G)  Alberto dice que su hermana y él no se aguantan.

 

За­пи­ши­те в ответ цифры, рас­по­ло­жив их в по­ряд­ке, со­от­вет­ству­ю­щем бук­вам:

ABCDEFG

3.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

Fabio Gallego niega que en los zurdos...

 

1.  ...el lado derecho del cerebro sea el dominante.

2.  ...se observe una mayor interacción entre ambos hemisferios.

3.  ...las funciones estén repartidas entre las dos mitades del cerebro.

4.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

El doctor Gallego cuestiona los datos estadísticos apuntando que hay...

 

1.  ...ambidextros que usan con la misma habilidad ambas manos.

2.  ...muchos diestros que en su infancia eran zurdos.

3.  ...cada vez más métodos para «corregir» a los zurdos.

5.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

La presentadora afirma que los falsos mitos, creencias y supersticiones...

 

1.  ...han repercutido de manera negativa en la vida de los zurdos.

2.  ...aún existen en algunos países asiáticos.

3.  ...desaparecieron por completo hace algo más de medio siglo.

6.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

Daniel afirma que en la etapa preescolar los niños zurdos...

 

1.  ...sufren rechazo por parte de otros alumnos.

2.  ...apenas pueden hacer amigos.

3.  ...atraviesan su primer desafío.


7.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

Daniel recuerda que de niño usaba la mano izquierda siempre y cuando...

 

1.  ...tuviera que usar las tijeras.

2.  ...no estuviera en clase.

3.  ...se lo permitiese el profesor.

8.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

En la opinión de Fabio Gallego, es muy dudoso que...

 

1.  ...los diestros sean más creativos que los zurdos.

2.  ...la zurdera se herede de padres a hijos.

3.  ...la genialidad resida en una zona específica del cerebro.

9.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

#mp3.35334#

 

La presentadora cuenta que se puede averiguar si un bebé será zurdo o no...

 

1.  ...con un simple análisis del ADN de sus padres.

2.  ...según la posición del bebé en el vientre.

3.  ...observando qué dedo se chupa durante su primer año de vida.

10.  
i

Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между тек­ста­ми A–G и за­го­лов­ка­ми 1–8. За­не­си­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу. Ис­поль­зуй­те каж­дую цифру толь­ко один раз. В за­да­нии один за­го­ло­вок лиш­ний.

 

1.  Angustiado por la patria.

2.  Ver a Goya en un solo «click».

3.  Goya oficial, Goya satírico.

4.  Lo que más caracteriza sus obras.

5.  La familia del pintor crece.

6.  Los famosos murales.

7.  Orígenes modestos del pintor.

8.  La capital le dio impulso.

 

A. El Museo Nacional del Prado ha lanzado «Goya en el Prado», un nuevo sitio web que se encuentra dentro de la página de la institución. El espacio muestra por primera vez toda la colección de obras del artista. Hasta ahora la colección de Goya que alberga el Prado sólo se podía conocer a través de publicaciones parciales. De esta forma, el público podrá consultar, conocer y ver más de mil obras de arte, que se dividen en cuatro secciones: pinturas (152 cuadros), dibujos, estampas y documentos de Goya.

 

B. Los grandes maestros tienen la cualidad de firmar sus cuadros sin estampar su nombre. Los trazos del pincel, la textura del color y hasta las manos y el pelo de sus personajes nos ayudan a atribuirles sus obras. Para reconocer un Goya hace falta analizar su manera de pintar la luz. La pone al final de todo. Eso es magia pura, según los expertos. Además, Goya es reconocible por el orden geométrico de sus composiciones. El pintor decía que había que enseñar geometría a los jóvenes cuando tienen edad de entenderla.

 

C. Hijo de un artesano, Francisco Goya y Lucientes nació en el pueblo de Fuentetodos el 30 de marzo de 1746 y allí fue bautizado al día siguiente. Destinado a convertirse en uno de los mayores artistas, dio sus primeros pasos en una localidad anónima. Sabemos poco de él hasta el momento en que la familia se trasladó a Zaragoza, donde el jovencísimo Francisco estudió arte en la Escuela Pías y, con catorce años, entró en el taller de José Martínez, que le inició en el dibujo mediante la práctica consistente en copiar estampas.

 

D.¿Puede un artista tener dos almas, dos estilos? Sí, y en Goya resulta evidente. Por una parte «su» pintura, la que piensa y realiza para sí mismo, una pintura irónica, maliciosa. Por otra parte, el arte formal, de corte y pompa, donde, sin embargo, hay una ligera ironía. Goya realiza una de sus obras maestras: el retrato de la familia del rey Carlos IV. Los miembros de la familia se muestran adornados con todas sus galas, pero carecen de humanidad. Fue su primera obra que entró en el Museo del Prado.

 

E. España fue invadida a finales de 1807 por Napoleón, con el pretexto de defenderla de la enemiga Inglaterra, pero a comienzos de 1808 aquél entró en Madrid como dueño y señor. El pueblo organizó furiosas rebeliones, Carlos IV abdicó en favor de su hijo. Era el inicio de la guerra entre el pueblo y los soldados napoleónicos. Goya comprendió que era el momento de apartarse de la corte y se concentró en la serie de 82 grabados de los Desastres de la guerra, manifestando su profunda crítica de todo conflicto.

 

F. Las «pinturas negras» están entre los trabajos más misteriosos del último Goya. Se trata de catorce pinturas al óleo realizadas sobre las paredes del comedor y el salón de su casa. La técnica permitía un estilo espontáneo y la posibilidad de hacer modificaciones. Un análisis de las paredes pintadas ha mostrado que un primer ciclo decorativo preveía representaciones alegres y llenas de movimientos de danza. Posiblemente la reinstauración de la monarquía provocó el brusco cambio y la aparición de esas alegorías.

 

G. Francisco Goya llegó a Madrid en 1763, llamado a la corte para colaborar en la decoración del Palacio Real. Fue el comienzo de una larga carrera artística. Su vida cotidiana en esta ciudad se extendió entre las cuatro calles que marcaban San Jerónimo, Atocha, la Puerta del Sol y el Príncipe. Al volver de Italia, Goya se instaló de nuevo en Madrid en 1775 y comenzó su etapa de ascenso social como pintor real. Goya encontró en Madrid una fuente de inspiración para sus

cuadros, recreando la sociedad y la vida de su tiempo.

 

ТекстABCDEFG
За­го­ло­вок
11.  
i

Про­чи­тай­те текст и за­пол­ни­те про­пус­ки A–F ча­стя­ми пред­ло­же­ний, обо­зна­чен­ны­ми циф­ра­ми 1–7. Одна из ча­стей в спис­ке 1–7  — лиш­няя. За­не­си­те цифры, обо­зна­ча­ю­щие со­от­вет­ству­ю­щие части пред­ло­же­ний, в таб­ли­цу.

Arte ruso del siglo XX

El arte brota siempre en el tiempo, en el ámbito de situaciones sociales y culturales específicas. El extraordinario despliegue de propuestas en los A _______________________ en Rusia tiene como trasfondo el terrible impacto de las tres evoluciones políticas que allí se fueron sucediendo.

Rusia estaba cambiando, y el inmovilismo del régimen zarista fue dando paso a fuertes sacudidas revolucionarias: en 1905, en febrero de 1917 y en octubre de ese año. El anhelo de una nueva sociedad despuntaba también en la búsqueda de la B _______________________ y las artes.

¿Cuál fue el comienzo de ese despertar vanguardista? Hay C _______________________. Por ejemplo, la formación de las grandes colecciones de Sergéi Shchukin e Iván Morózov. Shchukin y Morózov llevaron a Rusia un D _______________________ calidad de la escena artística internacional de aquel tiempo, y, especialmente, de las figuras tanto de los antecedentes como de la vanguardia francesa. Todas ellas hoy están en los museos estatales rusos.

También hay que E _______________________ de los artistas rusos a las ciudades-⁠foco de la cultura europea en esos años: París, Berlín, Múnich, Roma. Gradualmente, fueron recibiendo los nuevos impulsos de la vanguardia europea  — expresionismo, cubismo, futurismo...  — en un registro cosmopolita, hasta entonces nunca tan intenso en Rusia. Esos nuevos impulsos «de fuera» se integraron con la voluntad de recuperar y F _______________________ y con el descubrimiento de lo nuevo en la misma Rusia: la vida en las ciudades y la expansión de las máquinas.

 

1.  número impresionante de obras de grandísima

2.  renovar las tradiciones culturales propias

3.  innovación en los campos de la cultura

4.  mencionar los viajes y desplazamientos

5.  treinta primeros años del siglo XX

6.  línea permitida en el conjunto de las artes

7.  aspectos especialmente relevantes

 

Про­пускABCDEF
Часть пред­ло­же­ния
12.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


La ciudad donde vivía antes el protagonista...

 

1.  ...ha cambiado mucho.

2.  ...sigue igual de hermosa.

3.  ...ha sido destruida.

4.  ...tiene muchos edificios modernistas.

13.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


El protagonista no visitó su colegio porque...

 

1.  ...no tenía permiso especial.

2.  ...temía olvidar su pasado.

3.  ...el colegio estaba de obras.

4.  ...le dijeron que estaba cerrado.

14.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


Siete días después de que el protagonista se perdió...

 

1.  ...lo encontraron muerto en la ciudad.

2.  ...en el internado encontraron sus huellas.

3.  ...lo detuvo un policía.

4.  ...sufrió un accidente.

15.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


La frase «sin despegar los labios» en el cuarto párrafo del texto significa que el protagonista...

 

1.  ...se avergonzó.

2.  ...estaba de acuerdo.

3.  ...tenía hambre.

4.  ...no pronunció ni una palabra.

16.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


¿Por qué el policía no llevó al protagonista al internado?

 

1.  Tenía un asunto urgente en la comisaría.

2.  No tenía suficiente dinero para un taxi.

3.  Estaba seguro de que el joven volvería allí.

4.  No quería apagar la colilla, continuó fumando.

17.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


Al volver al internado el protagonista...

 

1.  ...no dijo qué había pasado en realidad.

2.  ...explicó la importancia de guardar un secreto.

3.  ...se encerró en el cuarto sin salir varios días.

4.  ...no dio ninguna explicación a nadie.

18.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Marina

La Barcelona de mi juventud ya no existe. Sus calles y su luz se han marchado para siempre y ya sólo viven en el recuerdo. Quince años después regresé a la ciudad y recorrí los escenarios que ya creía desterrados de mi memoria. Supe que el caserón de Sarriá fue derribado. Las calles que lo rodeaban forman ahora parte de una autovía por la que, dicen, corre el progreso. El viejo cementerio sigue allí, supongo, perdido en la niebla.

Me senté en aquel banco de la plaza que tantas veces había compartido con Marina. Distinguí a lo lejos la silueta de mi antiguo colegio, pero no me atreví a acercarme a él. Algo me decía que, si lo hacía, mi juventud se evaporaría para siempre. El tiempo no nos hace más sabios, sólo más cobardes. Durante años he huido sin saber de qué. Marina me dijo una vez que sólo recordamos lo que nunca sucedió. Pasaría una eternidad antes de que comprendiese aquellas palabras. Pero más vale que empiece por el principio, que en este caso es el final.

En mayo de 1980 desaparecí del mundo durante una semana. Por espacio de siete días y siete noches, nadie supo de mi paradero. Amigos, compañeros, maestros y hasta la policía se lanzaron a la búsqueda de aquel fugitivo al que algunos ya creían muerto o perdido por calles de mala reputación en un rapto de amnesia.

Una semana más tarde, un policía de paisano creyó reconocer a aquel muchacho; la descripción encajaba. El sospechoso vagaba por la estación de Francia como un alma perdida en una catedral forjada de hierro y niebla. El agente se me aproximó con aire de novela negra. Me preguntó si mi nombre era Oscar Drai y si era yo el muchacho que había desaparecido sin dejar rastro del internado donde estudiaba. Asentí sin despegar los labios. Recuerdo el reflejo de la bóveda de la estación sobre el cristal de sus gafas.

Nos sentamos en un banco del andén. El policía encendió un cigarrillo con parsimonia. Lo dejó quemar sin llevárselo a los labios. Me dijo que había un montón de gente esperando hacerme muchas preguntas para las que me convenía tener buenas respuestas. Asentí de nuevo. Me miró a los ojos, estudiándome. «A veces, contar la verdad no es una buena idea, Oscar», dijo. Me tendió unas monedas y me pidió que llamase a mi tutor en el internado. Así lo hice.

El policía aguardó a que hiciera la llamada. Luego me dio dinero para un taxi y me deseó suerte. Le pregunté cómo sabía que no iba a volver a desaparecer. Me observó largamente. «Sólo desaparece la gente que tiene algún sitio adonde ir», contestó sin más. Me acompañó hasta la calle y allí se despidió, sin preguntarme dónde había estado. Le vi alejarse por el Paseo Colón. El humo de su cigarrillo intacto le seguía como un perro fiel.

Aquel día el fantasma de Gaudí esculpía en el cielo de Barcelona nubes imposibles sobre un azul que fundía la mirada. Tomé un taxi hasta el internado, donde supuse que me esperaría el pelotón de fusilamiento. Durante cuatro semanas, maestros y psicólogos escolares me martillearon para que revelase mi secreto. Mentí y ofrecí a cada cual lo que quería oír o lo que podía aceptar. Con el tiempo, todos se esforzaron en fingir que habían olvidado aquel episodio. Yo seguí su ejemplo. Nunca le expliqué a nadie la verdad de lo que había sucedido.

No sabía entonces que el océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él. Quince años más tarde, la memoria de aquel día ha vuelto a mí. He visto a aquel muchacho vagando entre las brumas de la estación de Francia y el nombre de Marina se ha encendido de nuevo como una herida fresca. Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma. Este es el mío.


Un día en Barcelona quince años más tarde le hizo al protagonista...

 

1.  ...llamar a Marina.

2.  ...visitar a Marina.

3.  ...confesar la culpa.

4.  ...recordar su secreto.

19.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ASISTIR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL NACIMIENTO DEL CINE

Día 28 de diciembre de 1895. En un salón de París los 33 invitados de los hermanos Lumiere están __________________ a un espectáculo extraordinario.

20.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово UNO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Sobre una pantalla se proyecta una fotografía que, de pronto, se pone en movimiento. Los coches, caballos y peatones cobran vida, mostrando la actividad de la calle. Así fue la __________________ sesión de cine.

21.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ATRAER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Este evento pronto __________________ a las masas y dio la vuelta al mundo. En mayo de 1896 llegó a España, en junio al continente americano, y en julio a Rusia.

22.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ÉL так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL MAESTRO

El maestro contaba siempre un cuento al finalizar la clase, pero los alumnos no siempre entendían su sentido. Un día un

alumno __________________ dijo:

—  Maestro, ¿por qué Usted no nos explica el significado de los cuentos?

23.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово PERMITIRME так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

—  __________________, como ejemplo, que te ofrezca un durazno. Pero quisiera pelarte este durazno yo mismo.

—  Muchas gracias  —  dijo el chico.

24.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово COMER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

—  ¿Te gustaría que te lo corte en trozos para que lo __________________ más cómodo?

—  Sí.

—  Además, voy a masticarlo antes de dártelo.

—  No, maestro, de ninguna manera.

25.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

– Entonces, si yo os explicara el sentido de cada cuento, __________________ como daros a comer una fruta masticada.

26.  
i

Об­ра­зуй­те от слова ARDIENTE од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LA FIESTA DE LA CRUZ

Era de noche y sin embargo las puertas de la iglesia estaban abiertas. Los fieles rezaban __________________ y encendían velas.

27.  
i

Об­ра­зуй­те от слова MILAGRO од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Sus plegarias esta vez no iban dirigidas ni a Jesús ni a María, tampoco a ninguno de los __________________ santos. Ellos le rezaban a una cruz; pero no a una cruz cualquiera: a la Cruz de las Montañas.

28.  
i

Об­ра­зуй­те от слова CRISTIANO од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Hace unas horas varios hombres la habían traído desde la montaña Huyñau, la misma que adoraban sus antepasados antes de la llegada de los españoles. Al llegar los españoles, allí fue colocado el símbolo del __________________. Ahora los vecinos respetan mucho esta cruz y todos los años, en mayo, la bajan al pueblo.

29.  
i

Об­ра­зуй­те от слова UNIRSE од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

En muchos pueblos de Perú se celebra en mayo la Fiesta de la Cruz. Una fiesta que muestra la unión religiosa del país. En esta fiesta suelen __________________ todos los habitantes de la región.

30.  
i

Об­ра­зуй­те от слова CELEBRAR од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Se hace una plegaria nocturna en el altar, pero también se baila, se toca música y se hace un brindis compartido en el atrio de la iglesia. La __________________ sigue al otro día con la misa, la procesión y la despedida emotiva de la cruz.

31.  
i

Об­ра­зуй­те от слова ALEGRÍA од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Una cruz que volverá a la montaña, y el próximo año, regresará a estas calles para __________________ a los creyentes.

32.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Padres.

2.  Antepasados.

3.  Parientes.

4.  Descendientes.

33.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Quitaron.

2.  Ofrecieron.

3.  Recibieron.

4.  Dejaron.

34.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Por.

2.  A.

3.  De.

4.  En.

35.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Aunque.

2.  Sino.

3.  También.

4.  Pero.

36.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Quedó.

2.  Abandonó.

3.  Faltó.

4.  Dejó.

37.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Criaron.

2.  Crearon.

3.  Impusieron.

4.  Creyeron.

38.  
i

CHOCOLATE

Cada vez que te comas una barra de chocolate o te bebas un cacao, recuerda que este manjar proviene de tierras americanas. Esta planta no fue descubierta por los 30 ______ de los actuales españoles, hasta principios del siglo XVI. Cristóbal Colón y su tripulación 31 ______como regalo de los habitantes de una isla unas pequeñas nueces de forma ovalada y color marrón.

Los olmecas fueron los primeros humanos 32 ______ saborear el fruto del cacao molido mezclado con agua. Ellos comenzaron a cultivar esta planta en México. La cultura del cacao se extendió a las poblaciones mayas y aztecas. Entonces era utilizada no sólo como unidad monetaria, 33 ______ como la unidad de medida. Para estas civilizaciones el cacao era un símbolo de riqueza. Era empleado en rituales religiosos.

La cultura del cacao continuó extendiéndose. Pero el consumo de la bebida 34 ______ como un privilegio para las clases superiores y para los soldados. Las cualidades revigorizantes y tónicas del cacao eran ya conocidas en aquella época. La manteca del cacao era utilizada como crema para curar heridas.

Fueron los mayas los que 35 ______ una bebida amarga llamada «chocolha», hecha de semillas de cacao. Cristóbal Colón llevó muestras de cacao a los Reyes Católicos, pero no tuvo éxito por su sabor amargo y picante. Lo que ya se podría denominar chocolate en su sentido actual, no está claro dónde se originó. Se asocia a la obra de miembros de órdenes religiosas. Éstos lograron elaborar la combinación de chocolate y azúcar e inventaron la deliciosa 36 ______.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Manjar.

2.  Postre.

3.  Golosina.

4.  Dulce.

39.  
i

Ha recibido una carta de su amigo español Felipe que escribe:

 

... Mis padres y yo planeamos un viaje a Rusia. ¿Qué ciudades de Rusia me recomendarías visitar? ¿Qué transporte es más cómodo para viajar entre ciudades? ¿A dónde sueles ir de vacaciones en verano?

Dentro de dos meses participaré en un proyecto de protección de flora local ...

 

Escriba la carta de respuesta contestando a las preguntas de Felipe. Al final de la carta formule 3 preguntas al amigo español sobre su futura participación en el proyecto de protección de flora.

Escriba 100  — 140 palabras.

Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

40.  
i

Вы­бе­ри­те толь­ко ОДНО из двух пред­ло­жен­ных вы­ска­зы­ва­ний и вы­ра­зи­те свое мне­ние по пред­ло­жен­ной про­бле­ме со­глас­но дан­но­му плану.

 

Comente uno de los temas que se proponen.

 

1.  La televisión pronto será sustituida por el Internet.

2.  Es innecesario prestar mucha atención a la moda.

 

¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200–250 palabras.

 

Escriba según el plan:

− exponga el problema parafraseando el enunciado;

− exponga su opinión personal y aduzca 2–3 argumentos para sostenerla;

− exponga una opinión contraria y aduzca 1–2 razones al respecto;

− muestre su desacuerdo con las afirmaciones anteriores y explique por qué usted no las acepta;

− elabore una conclusión reafirmando su opinión.

41.  
i

Imagina que estás preparando un proyecto con tu amigo. Has encontrado un material interesante para la exposición y quieres leer el texto a tu amigo. Tienes un minuto y medio para leer el texto en voz baja, luego prepárate para leerlo en voz alta. Tienes un minuto y medio para leer el texto.

 

El origen de la papa es americano, viene del quechua. La palabra «patata» apareció más tarde y fue el nombre que los españoles le dieron a la papa. Es la mezcla entre papa y batata, ya que físicamente son muy parecidas. El país de su origen es Perú. Los peruanos poseen más de 2000 variedades de las 4000 existentes en América Latina. Hoy en día, los americanos siguen diciendo papa y en España, los andaluces y los canarios también utilizan esta palabra. Este alimento se consume en Europa desde el siglo XVI y los españoles son los responsables de que hoy este continente es el primer consumidor del mundo y de que la palabra ha pasado al inglés, al francés, al noruego y al sueco casi en la misma forma. Debido al fácil y económico cultivo la papa ya en el siglo XVIII sirvió de alimento a gente con escasos recursos. Malas cosechas, guerras y revueltas sociales hicieron que la papa fuese cada vez más popular.

42.  
i

Observa el anuncio.

 

 

Has decidido ir al cine de 3D y quieres recibir más información para aclarar algunas cosas. Dentro de un minuto y medio tienes que hacer cinco preguntas directas para averiguar lo siguiente:

 

1)  ubicación

2)  la hora de la última sesión

3)  precio por persona

4)  descuentos para estudiantes

5)  películas en cartelera

 

Tienes veinte segundos para formular cada pregunta.

43.  
i

Aquí tienes las fotos de tu álbum. Elige una y descríbesela a tu amigo.

 

1

2

3

 

Tienes un minuto y medio para prepararte y dos minutos para la respuesta (12–15 frases). Mientras comentas la foto no te olvides de mencionar lo siguiente:

• dónde y cuándo ha sido tomada la foto

• qué/quién está en la foto

• qué está pasando

• por qué guardas esta foto en tu álbum

• por qué has decidido mostrar la foto a tu amigo

Debes hablar continuamente y empezar: "Yo he elegido la foto № …"

44.  
i

Observa las dos fotografías. Dentro de un minuto y medio tienes que comparar y contrastarlas:

 

• describe las fotos brevemente (acción, lugar)

• di qué tienen en común las dos fotos

• di en qué se diferencian

• сomenta cuál de estas dos actividades preferías en tu niñez para relajarte

• y explica por qué

Tienes dos minutos para la respuesta (12-⁠15 frases). Debes hablar de forma continua.