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РЕШУ ЕГЭ — испанский язык
Вариант № 16

Демонстрационная версия ЕГЭ—2012 по испанскому языку

1.  
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Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

La temporada de exámenes ha empezado hoy.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
2.  
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Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

El próximo miércoles Mónica tiene examen de Lingüística Románica.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
3.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

El hermano de Mónica se ha ido de vacaciones a Estados Unidos.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
4.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

Jaime, el amigo de Mónica y David, volvió de Hungría en avión.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
5.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

El mes pasado Jaime se casó con su compañera de trabajo.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
6.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

El otro día Jaime consiguió un préstamo bancario.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
7.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог два­жды. Опре­де­ли­те, яв­ля­ет­ся ли сле­ду­ю­щее утвер­жде­ние вер­ным, или не­вер­ным, или о нем нет ин­фор­ма­ции.

 

 

Mañana los tres amigos van a cenar juntos.

1) Verdadero
2) Falso
3) No se menciona
8.  
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Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El guitarrista afirma que empezó sus estudios de música con...

 

1.  ...el entrenamiento vocal.

2.  ...Teoría y Solfeo.

3.  ...clases de piano.


9.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Según la opinión del intérprete es importante que el profesor de música...

 

1.  ...sepa tocar varios instrumentos.

2.  ...tenga un carácter firme y fuerte.

3.  ...sea un ejemplo a seguir para su alumno.


10.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El múscio se vio obligado a reaprender muchas cosas porque...

 

1.  ...no tenía un buen nivel técnico.

2.  ...había ingresado en el conservatorio.

3.  ...empezó a tocar la guitarra eléctrica.


11.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El guitarrista piensa que hay que desarrollar la técnica guitarrística...

 

1.  ...sólo a partir de los 20 años.

2.  ...desde niño.

3.  ...ya siendo una persona muy mayor.


12.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El músico afirma que el alumno ha de comenzar sus estudios musicales por...

 

1.  ...decidirse por un instrumento.

2.  ...aprender Teoría e Historia de la música.

3.  ...adquirir una formación integral.


13.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El intérprete está seguro de que con la ayuda del maestro uno puede...

 

1.  ...realizar en sumo grado su talento.

2.  ...alcanzar el virtuosismo técnico.

3.  ...aprender a ser responsable.


14.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Según el músico, el talento consiste no sólo en el virtuosismo, sino también en...

 

1.  ...la constante perfección artística.

2.  ...el carisma personal.

3.  ...la capacidad comunicativa.


15.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

 

Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


Ilaria, la hija de la narradora, al ver a su madre en el umbral de su casa mostró...

 

1.  ...mucha irritación pero la dejó pasar.

2.  ...cierta indiferencia y la dejó entrar.

3.  ...mucha alegría y la invitó gustosamente.

4.  ...alegría pero fingió tener mucha prisa.

16.  
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Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


Ilaria al saludar a su madre se marchó de casa precipitadamente porque...

 

1.  ...no quería festejar el examen con su madre sino con sus amigos.

2.  ...tenía una reunión importante con los amigos.

3.  ...no tenía ganas de ver a su madre.

4.  ...tenía un examen en la Universidad.

17.  
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Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


¿Por qué la protagonista, una vez sola en la casa de Ilaria, empezó a revisar los cajones?

 

1.  Le gustaba espiar a la gente.

2.  Quería encontrar cartas amorosas de su hija.

3.  Quería pillar a su hija en una mentira.

4.  Tenía mucha preocupación por la vida de Ilaria.

18.  
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Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


La protagonista vino preocupada a casa de su hija Ilaria porque...

 

1.  ...quería visitarla de vez en cuando.

2.  ...quería controlarla.

3.  ...necesitaba establecer la relación perdida hace tiempo con ella.

4.  ...necesitaba informarse de sus estudios.

19.  
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Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


¿De qué quería hablar la narradora con Ilaria?

 

1.  Del encuentro que tendría pronto.

2.  De la vida de su hija.

3.  De cosas insignificantes.

4.  De los amigos de su hija.

20.  
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Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


La protagonista consiguió empezar la conversación con Ilaria pero ésta...

 

1.  ...la rechazó como madre.

2.  ...rompió en llanto.

3.  ...se volvió de golpe sin hacerle caso.

4.  ...no quiso responder a su madre.

21.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

 

Cuando Ilaria llevaba seis años en la universidad me preocupó un silencio más prolongado que los anteriores, y cogí el tren para ir a verla. Nunca lo había hecho desde que estaba en Padua. Cuando abrió la puerta se quedó aterrorizada. En vez de saludarme, me agredió: «¿Quién te ha invitado?  —  y sin darme siquiera el tiempo de contestarle, añadió: Deberías haberme avisado, justamente estaba a punto de salir. Esta mañana tengo un examen importante». Todavía llevaba el camisón puesto, era evidente que se trataba de una mentira. Simulé no darme cuenta y le dije: «Paciencia, quiero decir que te esperaré, y después festejaremos juntas el resultado». Poco después se marchó de verdad, con tanta prisa que se dejó sobre la mesa los libros.

Una vez sola en la casa, hice lo que cualquier otra madre habría hecho: me di a curiosear por los cajones, buscaba una señal, algo que me ayudase a comprender qué dirección había tomado su vida. No tenía la intención de espiar, de ponerme en plan de censura o inquisición. Sólo había en mí una gran ansiedad y para aplacarla necesitaba algún punto de contacto. Salvo octavillas y opúsculos de propaganda revolucionaria, no encontré nada, ni un diario personal o una carta. En una de las paredes de su dormitorio había un cartel con la siguiente inscripción: la familia es tan estimulante y ventilada como una cámara de gas. A su manera, aquello era un indicio.

Ilaria regresó a primera hora de la tarde. Tenía el mismo aspecto de ir sin aliento que cuando salió. «¿Cómo te fue el examen?», pregunté con tono más cariñoso posible. «Como siempre  —  y, tras una pausa, agregó:  —  ¿Para esto has venido, para controlarme?» Yo quería evitar un choque, de manera que con tono tranquilo y accesible le contesté que sólo tenía un deseo: que hablásemos un rato las dos.

«¿Hablar?  —  repitió incrédula.  —  Y, ¿de qué?»

«De ti, Ilaria», dije entonces en voz baja, tratando de encontrar su mirada. Se acercó a la ventana, mantenía la mirada fija en un sauce algo apagado. «No tengo nada que contar; por lo menos, a ti. No quiero perder el tiempo con charlas intimistas y pequeñoburguesas». Después desplazó la mirada del sauce a su reloj de pulsera y dijo: «Es tarde, tengo una reunión importante. Tienes que marcharte». No obedecí: me puse de pie, pero en vez de salir me acerqué a ella y cogí sus manos entre las mías. «¿Qué ocurre?  —  le pregunté.  —  ¿Qué es lo que te hace sufrir?» Percibía que su aliento se aceleraba. «Verte en este estado me hace doler el corazón  —  añadí.  —  Aunque tú me rechaces como madre, yo no te rechazo como hija. Querría ayudarte, pero si tú no vienes a mi encuentro no puedo hacerlo». Entonces la barbilla le empezó a temblar como cuando era niña, y estaba a punto de llorar, apartó sus manos de las mías y se volvió de golpe. Su cuerpo delgado y contraído se sacudía por los sollozos profundos. Le acaricié el pelo. Se dio la vuelta de golpe y me abrazó escondiendo el rostro en mi hombro. «Mamá  —  dijo,  —  yo... yo...»

En ese preciso instante se oyó el teléfono.

—  Deja que siga llamando  —  le susurré al oído. Como conocía su fragilidad, estaba preocupada.

—  No puedo  —  contestó enjugándose las lágrimas.

Cuando levantó el auricular su voz volvía a ser metálica, ajena. Por el breve diálogo comprendí que algo grave tenía que haber ocurrido. Efectivamente, en seguida me dijo: «Lo siento, pero realmente ahora debes marcharte».


La narradora tuvo que marcharse de la casa de su hija sin hablar porque...

 

1.  ...ya era hora de irse.

2.  ...algo grave había ocurrido en su propia casa.

3.  ...comprendió que Ilaria tenía prisa.

4.  ...Ilaria volvió a ser ajena y dura.

22.  
i

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DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Debido.

2.  Con.

3.  A.

4.  Bajo.

23.  
i

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DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Quedaba.

2.  Faltaba.

3.  Estaba.

4.  Dejaba.

24.  
i

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DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Se acordó.

2.  Se recordó.

3.  Acordó.

4.  Recordó.

25.  
i

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DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Proporciones.

2.  Propuestas.

3.  Propósitos.

4.  Proposiciones.

26.  
i

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DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Corrió.

2.  Recorrió.

3.  Expuso.

4.  Estuvo.

27.  
i

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DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Aunque.

2.  Porque.

3.  Como.

4.  Pues.

28.  
i

Про­чи­тай­те текст с про­пус­ка­ми, обо­зна­чен­ны­ми но­ме­ра­ми 30–36. Эти но­ме­ра со­от­вет­ству­ют за­да­ни­ям 30–36, в ко­то­рых пред­став­ле­ны воз­мож­ные ва­ри­ан­ты от­ве­тов. Об­ве­ди­те номер вы­бран­но­го вами ва­ри­ан­та от­ве­та.

DE HOSPITAL A MUSEO

El Hospital Provincial de San Carlos fue construido durante el siglo XVIII, cuando en la muy madrileña zona cercana a Atocha se desenvolvió una intensa actividad. Muy cerca, el rey Carlos III proyectó, 30 ______ la influencia de la moda de aquella «época ilustrada», un espacio dedicado a las Ciencias, con Jardín Botánico, Observatorio Astronómico y Gabinete de Ciencias Naturales. Debido a que, tras estos proyectos, aún 31 ______ espacio, aquel rey 32 ______ como buen déspota ilustrado, en último lugar a su pueblo, y pensó que sería bueno levantar un gran hospital para Madrid. Así comenzó la construcción del Real Hospital de San Carlos. La obra se encargó a Francisco Sabatini, arquitecto de confianza del rey y de origen italiano. El edificio sirvió a sus 33 ______ como hospital hasta 1965. A partir de aquel momento, permaneció cerrado e incluso 34 ______ el peligro de derribo. El Estado terminó por adquirir la grandiosa edificación en 1977. 35 ______ no se sabía muy bien qué hacer con ese edificio, alguien decidió convertir el antiguo hospital de San Carlos en un centro de arte. Por fin, en el año 1992 36 ______ el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, dedicado al arte moderno y contemporáneo que recoge las obras de arte que forman la Colección Permanente.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Se suspendió.

2.  Se inauguró.

3.  Se inició.

4.  Se clausuró.

29.  
i

Вы услы­ши­те 6 вы­ска­зы­ва­ний. Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между вы­ска­зы­ва­ни­я­ми каж­до­го го­во­ря­ще­го A–F и утвер­жде­ни­я­ми, дан­ны­ми в спис­ке 1–7. Ис­поль­зуй­те каж­дое утвер­жде­ние, обо­зна­чен­ное со­от­вет­ству­ю­щей циф­рой, толь­ко один раз. В за­да­нии есть одно лиш­нее утвер­жде­ние. Вы услы­ши­те за­пись два­жды.

 

 

1.   Me he enterado de que viene la temporada de tormentas.

2.   Me parece que el mes de abril ha resultado muy cálido.

3.   Según yo hemos vivido un invierno anormalmente frío.

4.   Creo que el cambio climático está provocado por el hombre.

5.   Soy miembro de una famosa asociación ecologista.

6.   Pienso que el calentamiento global no existe.

7.   Estoy totalmente en contra de la tala de árboles.

 

Го­во­ря­щийABCDEF
Утвер­жде­ние
30.  
i

Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между за­го­лов­ка­ми 1–8 и тек­ста­ми A–G. За­пи­ши­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу. Ис­поль­зуй­те каж­дую цифру толь­ко один раз. В за­да­нии есть один лиш­ний за­го­ло­вок.

 

1.  Agroturismo.

2.  Acto de honor.

3.  Lección de cortesía.

4.  Debate sobre la lidia.

5.  El habitat único.

6.  Médicos sin fronteras.

7.  Cautiverio cervantino.

8.  Cantando la independencia.

 

A. El archipiélago de las Islas Galápagos, es en la actualidad un «mural vivo y único» de la evolución, un lugar en donde Charles Darwin solventó sus principales teorías sobre la evolución de las especies. El conjunto de islas, a 1.000 kilómetros de las costas y uno de los Parques Nacionales más visitados de América Latina, fue declarado Patrimonio Mundial en 1978 como un reconocimiento a su excepcional riqueza biológica.

 

B. Ciruelas, manzanas, frambuesas se producen a vasta escala en Los Chalets. El recorrido a través de las plantaciones permite comprender qué se esconde detrás de la fruta que compramos en el supermercado. Cada época del año determina las diferentes labores que acompañan al chacarero a lo largo de producción de la fruta más exquisita. Todo acompañado por los distintos aromas y colores, la magia de cada estación.

 

C. La cautividad de Cervantes en Argel, presa de los corsarios turcos después de su participación en la batalla de Lepanto, sus cinco años de prisión tuvieron una influencia decisiva tanto en su vida como en su obra. Lo que pudo aprender allí será un enigma: la formación humana, y luego literaria, a lo largo de su creación. Aunque desconocía los textos árabes, la mayoría de los recursos que utiliza en el «Quijote» se hallan en «Las mil y una noches».

 

D. Algunos británicos han decidido enseñar buenos modales a sus compatriotas para que reciban con sonrisas y cordialidad a los extranjeros que llegarán para los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Las autoridades chinas antes de la Olimpiada lanzaron una campaña nacional para enseñar a sus ciudadanos a «comportarse correctamente». Una campaña de este tipo es necesaria en el Reino Unido, considerado como la nación del civismo.

 

E. 17 países del Continente Africano celebran medio siglo de independencia con un festival musical. La intención del Comité organizador es contribuir a elaborar un nuevo humanismo que incluyera a todos los hombres. Muchos músicos cayeron bajo el embrujo de los ritmos africanos, lo que despertó el interés internacional.

 

F. El mismo día en que un grupo de 125 personas contrarias a las corridas se manifestaba ante el museo Guggenheim de la capital vizcaína, en muchas localidades de España continuaban las celebraciones con encierros típicos en época de verano. Ante el público, activistas antitaurinos protestan en Bilbao formando un toro con cuerpos humanos.

 

G. El presidente del Comité Olímpico Internacional, Jacques Rogge, intervino con un discurso cargado de emotividad y agradecimiento hacia Samaranch, en la misa de honor en los primeros Juegos Olímpicos de la Juventud. Acudieron numerosas figuras ligadas al olimpismo mostrando el gran cariño y respeto que aún se tiene por la figura del desaparecido dirigente.

 

ТекстABCDEFG
За­го­ло­вок
31.  
i

Про­чи­тай­те текст и за­пол­ни­те про­пус­ки A–F ча­стя­ми пред­ло­же­ний, обо­зна­чен­ны­ми циф­ра­ми 1–7. Одна из ча­стей в спис­ке 1–7  — лиш­няя. За­не­си­те цифры, обо­зна­ча­ю­щие со­от­вет­ству­ю­щие части пред­ло­же­ний, в таб­ли­цу.

A cuerpo de rey

Según una encuesta realizada por la Fundación Affinity, un 47 % de los españoles que tiene animales domésticos se A _______________________. Hasta hace pocos años, tenía que renunciar a B _________________________, pero ahora ya es posible gracias a que muchos establecimientos ofrecen programas Pet Friendly. Casi todos admiten perros y gatos, pero los hay que se C ______________________.

Las cadenas hoteleras más importantes cuentan con programas especiales para D _____________________ de una agradable y lujosa estancia. Se hace todo lo posible para que los animales de compañía se sientan como en casa obsequiándoles con camitas y cuencos para la comida sin coste adicional. Además, se les ofrecen los servicios del veterinario y la comida que más les guste... y casi todo lo que se pueda imaginar. Los animales pueden acompañar a sus dueños en las actividades que se organizan: senderismo, paseos en bicicleta, a caballo...

Y no se olvidan del dueño. Para él hay un mapa con rutas para salir y caminar con el animal e información para E ________________________ las 24 horas. Y si el dueño está atareado, hay entrenadores personales que sacan a pasear a las mascotas.

La Fundación Affinity, que promueve el papel de los animales de compañía en la sociedad, acaba de editar la Guía para viajar 2010. Con ella, los propietarios de perros y gatos F _________________________de sus mascotas, pues incluye más de tres mil hoteles en España y Andorra, mil campings y unos tres mil casas rurales que aceptan animales de compañía, 1500 centros veterinarios con servicio de urgencias y 240 residencias caninas y felinas. La guía está a la venta en librerías por 12, 50 euros.

Llevarse de vacaciones a la mascota cada vez es más fácil.

 

1.  que sus mascotas le acompañasen

2.  atreven con iguanas o hurones

3.  que las mascotas también disfruten

4.  aloja en hoteles durante sus vacaciones

5.  pueden planificar sus vacaciones acompañados

6.  contactar con un veterinario bilingüe

7.  dejan llevarlos consigo

 

Про­пускABCDEF
Часть пред­ло­же­ния
32.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SEPARAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

CELEBRACIÓN DE LA FANTASÍA

El año pasado viajé a un pueblo del Cuzco. Yo me __________________ del grupo de turistas y estaba solo, cuando un niño del lugar se acercó a pedirme un bolígrafo.

33.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово USAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

No podía dárselo, porque lo seguía _________________, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano. En seguida me rodearon varios niños que exigían que les dibujara animales en sus manitas.

34.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово PEQUEÑO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Y entonces, un chiquillo que era el __________________de todos, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca...

35.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово MI так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

—  Me lo ha mandado un tío __________________que vive en Lima, dijo.  —  ¿Y funciona bien?  —  le pregunté.  —  Atrasa un poco, reconoció.

36.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово IRSE так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LOS JUGUETES ORDENADOS

Érase un niño que tenía una habitación llena de juguetes. Todos los días jugaba con sus juguetes, pero se acostaba sin recogerlos. Un día, cuando se iba a coger el primer juguete, éste saltó y gritó: ¡__________________ de aquí! ¡No quiero jugar contigo!

37.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Pasó lo mismo con cada juguete que trató de tocar, hasta que un viejo osito dijo: ¿Por qué __________________ sorprende que no queramos jugar contigo? Siempre nos dejas muy lejos de nuestro sitio especial donde estamos más a gusto.

38.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ACOSTAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

El niño recordó qué bien estaba en su cama. Así que les pidió perdón por su mala conducta y prometió que siempre los ________________ en sus sitios favoritos antes de dormir.

39.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SUCEDER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

ESPAÑA Y SU PAISAJE

Imaginemos una extensa llanura deshabitada, con grandes campos de cereales, y, al fondo, a lo lejos, una alta cadena de montañas. Pensemos ahora en una __________________ de colinas.

40.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ORDEN так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

...marcadas por las líneas __________________ de olivos, ides o naranjos.

41.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово VEGETAL так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

O en un entorno tropical, cálido y húmedo, de rica y abundante __________________ en las laderas de un volcán. O en un auténtico desierto, donde no crece nada más que algunas hierbas resistentes o cactus. Imaginemos ahora altas y escarpadas montañas cubiertas de nieve todo el año.

42.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово CERRAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

¿Dónde estamos? Se trata de un solo país, un país europeo. España __________________ en su enorme diversidad éstos y muchos más contrastes.

43.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово DIFERENCIA так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Por su extensión, España es el segundo país de la Unión Europea, sólo superado por Francia. Su territorio, con características propias que lo __________________ del resto del continente...

44.  
i

Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово FUNDAMENTO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

presenta fuertes contrastes internos, causados __________________ por el relieve y el clima.

45.  
i

На recibido una carta de su amigo español Carlos que escribe:

 

... Estoy un poco nervioso porque esperamos las notas del examen de matemáticas. Mis padres me dicen que el mundo no se acabará si el examen no me sale bien ...

Y tú, ¿qué piensas de los exámenes?¿Cómo vas a reaccionar si no consigues la nota esperada?¿Qué notas necesitas para entrar en tu carrera elegida?

... Sabes, la semana que viene vamos a hacer en el colegio la exposición de nuestras fotos ...

 

Escriba la carta de respuesta contestando las preguntas de su amigo español. Al final de la carta formule 3 preguntas al amigo español acerca de las preparaciones del bautismo. Escriba 100−140 palabras. Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

46.  
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Вы­бе­ри­те толь­ко ОДНО из двух пред­ло­жен­ных вы­ска­зы­ва­ний и вы­ра­зи­те свое мне­ние по пред­ло­жен­ной про­бле­ме со­глас­но дан­но­му плану.

 

Comente uno de los temas que se proponen.

 

1.  Unos prefieren conformarse con los otros para no tener problemas y guardar la amistad ...

2.  La máxima prioridad de la persona contemporánea es el bienestar físico.

 

¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200–250 palabras.

 

Escriba según el plan:

− exponga el problema parafraseando el enunciado;

− exponga su opinión personal y aduzca 2–3 argumentos para sostenerla;

− exponga una opinión contraria y aduzca 1–2 razones al respecto;

− muestre su desacuerdo con las afirmaciones anteriores y explique por qué usted no las acepta;

− elabore una conclusión reafirmando su opinión.