Заголовок: ЕГЭ по испанскому языку 2020. Досрочная волна.
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РЕШУ ЕГЭ — испанский язык
Вариант № 34322

ЕГЭ по испанскому языку 2020. Досрочная волна.

1.  
i

Вы услы­ши­те 6 вы­ска­зы­ва­ний. Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между вы­ска­зы­ва­ни­я­ми каж­до­го го­во­ря­ще­го A–F и утвер­жде­ни­я­ми, дан­ны­ми в спис­ке 1–7. Ис­поль­зуй­те каж­дое утвер­жде­ние, обо­зна­чен­ное со­от­вет­ству­ю­щей циф­рой, толь­ко один раз. В за­да­нии есть одно лиш­нее утвер­жде­ние. Вы услы­ши­те за­пись два­жды. За­не­си­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу.

 

 

1.  Me encantó esta ciudad por el futurismo de sus rascacielos.

2.  Creo que mi ciudad natal tiene un encanto especial.

3.  Pasé en esta ciudad más de un mes y me llevé muy buenos recuerdos.

4.  Me alegro de que esta urbe lidere el ranking de las mejores ciudades.

5.  Sé que en esta urbe se ubica la sede de un famoso club deportivo.

6.  Enamorarme de esta fantástica ciudad tomó su tiempo.

7.  Me conformo con vivir aquí, a pesar de que la ciudad no es grande.

 

Го­во­ря­щийABCDEF
Утвер­жде­ние
2.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог. Опре­де­ли­те, какие из при­ве­ден­ных утвер­жде­ний А–G со­от­вет­ству­ют со­дер­жа­нию тек­ста (1  — Verdadero), какие не со­от­вет­ству­ют (2  — Falso) и о чем в тек­сте не ска­за­но, то есть на ос­но­ва­нии тек­ста нель­зя дать ни по­ло­жи­тель­но­го, ни от­ри­ца­тель­но­го от­ве­та (3  — No se menciona). За­не­си­те номер вы­бран­но­го Вами ва­ри­ан­та от­ве­та в таб­ли­цу. Вы услы­ши­те за­пись два­жды.

 

 

A.  David afirma que ya ha cenado con un amigo suyo.

B.  David confiesa que su mejor amigo está atravesando un mal momento.

C.  Tere quiere mandarle un mensaje a Dani para que pase por su casa.

D.  Al principio Tere finge no saber lo de Dani y su novia.

E.  Según David, aún es pronto para decir si Clara será feliz sin Dani.

F.  La casa de Dani todavía está inundada y por eso no tiene a dónde ir.

G.  Tere cree que Dani es un tipo muy extraño y poco sincero.

 

За­пи­ши­те в ответ цифры, рас­по­ло­жив их в по­ряд­ке, со­от­вет­ству­ю­щем бук­вам:

ABCDEFG

3.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

En el reportaje se dice que últimamente...

 

1.  ...ha crecido la tasa de emigración entre los más pudientes.

2.  ...los emigrantes más ricos pretenden subir en la escala social.

3.  ...varios millonarios han perdido su fortuna en el país de origen.

4.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Según el reportaje, entre las razones para emigrar se encuentra el deseo de...

 

1.  ...buscar un mejor clima económico.

2.  ...blanquear el dinero ilegal.

3.  ...invertir en proyectos europeos.


5.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Vicente Valverde dice que Australia lidera el ranking, entre otras cosas...

 

1.  ...por ser un país tolerante.

2.  ...por motivos lingüísticos.

3.  ...por ser aliada de Gran Bretaña.

6.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Los invitados comentan que EE.UU. ocupa el segundo lugar a pesar de...

 

1.  ...haber dejado de ser la primera potencia del mundo.

2.  ...ciertas peculiaridades de su sistema tributario.

3.  ...la reciente subida del impuesto sobre la renta.

7.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Según el reportaje, se espera que en 2028...

 

1  ...China ocupe en el ranking el puesto de EE.UU.

2.  ...el PIB indio crezca un 120 %.

3.  ...España mejore su posición.

8.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Nuria Ballesteros resalta que actualmente India...

 

1.  ...ofrece muy buenas condiciones para invertir en su agricultura.

2.  ...restringe la migración de los trabajadores anglosajones.

3.  ...desarrolla varios sectores de mucho peso económico.

9.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Ambos invitados sostienen que entre otras cosas los millonarios buscan...

 

1.  ...hacerse con el control de los flujos financieros.

2.  ...posibilidades de intervenir en la política de la UE.

3.  ...seguridad jurídica para proteger sus bienes.

10.  
i

Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между тек­ста­ми A–G и за­го­лов­ка­ми 1–8. За­не­си­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу. Ис­поль­зуй­те каж­дую цифру толь­ко один раз. В за­да­нии один за­го­ло­вок лиш­ний.

 

1.  Su influencia en la música y la poesía.

2.  Ambiente lleno de árboles y fuentes.

3.  Rescatada del abandono.

4.  ¿Por qué parecía de otro color?

5.  Un estadounidense que vivió allí.

6.  Campana que suena en las fiestas.

7.  Lista de creadores de la Alhambra.

8.  Hallazgos antiguos sorprendentes.

 

A. La estancia de Washington Irving en Granada lo puso en contacto con la biblioteca de la universidad y le dio la oportunidad de alojarse durante una temporada en la propia Alhambra. Fue entonces cuando aprovecho para recopilar las leyendas y cuentos granadinos para escribir Cuentos de la Alhambra. El escritor es tan querido y recordado en Granada que goza de una placa junto a la Puerta de la Justicia. Su libro, Cuentos de la Alhambra, ha sido traducido a un gran numero de idiomas.

 

B. Aunque la palabra musulmana que da origen al actual nombre de la «Alhambra» significa «fortaleza roja», lo cierto es que, en un principio, el palacio Nazari era de un blanco resplandeciente. Algunos historiadores explican que, durante su construccion, se hacian fogatas nocturnas para iluminar a los constructores, dando el fuego el color rojizo a la construccion. Su conjunto posee una forma irregular limitado al norte por el valle del Darro y al sur por el de la al-⁠Sabika.

 

C. El Generalife de Granada es la unica muestra que ayuda a comprender como eran aquellas bellas mansiones rodeadas de jardines en los que el espiritu arabe se dejaba llevar por su instinto poetico. Generalife significa jardin del arquitecto. Lo mas bonito es contemplar como el agua se convierte en la belleza y disfrutar de sus continuos juegos con la luz, el sonido y las plantas. Se puede visitar de noche y anadir un poco mas de magia a una experiencia ya de por si inolvidable.

 

D. La restauracion de madera y yeso que la Alhambra realiza en el Patio de los Leones ha desvelado dibujos de epoca nazari escondidos en el reverso de las piezas, algunos con motivos poco comunes, como la estrella de 11 puntas. Estos dibujos, datados aproximadamente del ano 1380, ofrecen formas geometricas, siluetas de animales, trazados ornamentales o vegetales y desvelan como trabajaban los artesanos nazaries y las tecnicas que emplearon para la decoracion de la Alhambra.

 

E. Los monarcas Ziries fueron con toda probabilidad los emires que construyeron la Alhambra, comenzando en 1238. El fundador de la dinastia, Muhammed Al-Ahmar, comenzo con la restauracion de la antigua fortaleza. Su trabajo fue completado por su hijo Muhammed II, cuyos sucesores inmediatos continuaron con las reparaciones. La construccion de los palacios (llamados Casa Real Vieja) data del siglo XIV, y es la obra de dos grandes reyes: Yusuf I y Muhammed V.

 

F. Durante el siglo XVIII y parte del XIX, la Alhambra cayo en el olvido y sus salones fueron utilizados como establos donde habitaban gentes de mal vivir. Para rematarlo, las tropas napoleonicas convirtieron los palacios en cuarteles militares. Durante una retirada, minaron las torres y destruyeron parte de ellas. Dos de ellas, la Torre de Siete Suelos y la Torre de Agua quedaron en ruinas. Este abandono continuo hasta 1870 cuando la Alhambra fue declarada monumento nacional.

 

G. Los expertos siguen analizando la vinculacion de Granada con Rusia, entre otros datos la «huella» de la Alhambra en la musica rusa, en la opera de Nikolai Rimski-⁠Korsakov El gallo de oro, basada en el cuento del poeta ruso Aleksandr Pushkin, que se inspiro en los «Cuentos de la Alhambra» de Washington Irving. Otro gran compositor ruso, Mijail Glinka, visito en varias ocasiones Granada, estudio su musica popular y compuso El baile espanol y las Overturas espanolas.

 

ТекстABCDEFG
За­го­ло­вок
11.  
i

Про­чи­тай­те текст и за­пол­ни­те про­пус­ки A–F ча­стя­ми пред­ло­же­ний, обо­зна­чен­ны­ми циф­ра­ми 1–7. Одна из ча­стей в спис­ке 1–7  — лиш­няя. За­не­си­те цифры, обо­зна­ча­ю­щие со­от­вет­ству­ю­щие части пред­ло­же­ний, в таб­ли­цу.

El vuelo sobre unas zapatillas rusas

Su vida esta en una maleta. No son turistas, pero vuelan A _______________________. Los artistas del ballet de San Petersburgo han desembarcado este verano en la capital, en el Teatro EDP Gran Via, desde el 2 de julio y hasta el 4 de agosto con El lago de los cisnes y La Bella Durmiente. «Mas que una experiencia acustica, sera tambien estetica y sobre todo gimnastica», han comentado hoy en el teatro.

Entre bambalinas y a primera vista, en el ballet ruso todo parece disciplina y cierta rigidez: cinco anos B _______________________ imprimen caracter. Estos artistas dedican su cuerpo y alma C _______________________ con el cuerpo sus sentimientos encima de un escenario. En el mundo de la danza es una idea extendida que, para tener una buena carrera, es necesario caminar sobre las puntas de los pies desde que se nace. En realidad, D _______________________ que no basta tan solo con bailar hasta la extenuacion: hace falta talento natural.

Para los rusos, la danza E _______________________: «El ballet ruso se diferencia del resto de companias en que nosotros tenemos escuelas en donde preparamos a nuestros bailarines para entrar en las companias», explica el director general, Andrei Sharaev. «Y es un trabajo de por vida», –agrega–, «en Espana, por ejemplo, van F _______________________ por uno o dos anos, en funcion de como vaya el mercado».

 

1.  contratando a las bailarinas y los bailarines

2.  moviéndose sobre las puntas de los pies

3.  dedicar una vida a la danza

4.  es una forma más de explicar

5.  para danzar por los aires

6.  a perfeccionar el arte de expresar

7.  es toda una forma de vida

 

Про­пускABCDEF
Часть пред­ло­же­ния
12.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии ука­жи­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


Para la protagonista, Piedad era...

 

1.  ...una pariente que la cuidó desde el momento de su nacimiento.

2.  ...una persona cuyo cariño la acompañó durante toda la infancia.

3.  ...una de las muchas empleadas domésticas de sus padres.

4.  ...una compañera de juegos que a veces la hacía sufrir.

13.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии ука­жи­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


A Piedad le gustaba mucho...

 

1.  ...dibujar con lápices junto con la niña.

2.  ...pasear por el parque con sus amigas.

3.  ...planchar cantando canciones de cuna.

4.  ...escuchar programas de amor por la radio.

14.  
i

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Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


A la niña le fascinaban las historias que contaba Piedad porque...

 

1.  ...era una narradora excelente con mucha imaginación.

2.  ...adoraba escuchar cuentos sobre hadas y princesas.

3.  ...eran los únicos cuentos que había escuchado en su infancia.

4.  ...en ellas los buenos siempre vencían a los malos.

15.  
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Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


La frase «ponerse a salvo» en el cuarto párrafo del texto significa...

 

1.  ...encontrar un punto protegido.

2.  ...salvar a una compañera del juego.

3.  ...esconderse de otros jugadores.

4.  ...obtener más puntos en el juego.

16.  
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Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


Jugando con sus amigas, la niña siempre pensaba en Piedad porque...

 

1.  ...quería que la joven niñera también participara en el juego.

2.  ...era la única pariente cercana que tenía.

3.  ...era ella quien le enseñó las reglas de aquel juego.

4.  ...sabía que el amor y el afecto de su niñera eran absolutos.

17.  
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Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


¿Por qué la niña se mudó al cuarto de su niñera?

 

1.  Era un castigo de sus padres por ser demasiado traviesa.

2.  Las dos tenían que madrugar mucho a diferencia de los padres.

3.  Quería estar con Piedad de día y de noche por capricho.

4.  Solo Pilar podía ayudarla a superar pesadillas.

18.  
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Mi niñera

Piedad era una joven de estatura mediana, robusta sin llegar a ser gorda, un cuerpo redondo de carne dura, tanto que jamás acerté a darle un buen pellizco. Ella sí me pellizcaba, jugando, para hacerme rabiar, pero luego me besaba, me daba cientos de besos en la frente, en las mejillas, besos sonoros y dulces, nadie nunca me ha besado tanto como ella. Sé que cuando yo nací todavía no había empezado a trabajar para mis padres, pero apenas conservo recuerdos de mi infancia en los que no esté ella.

Piedad me despertaba, me vestía y me peinaba, me daba de desayunar y me hacía el bocadillo para el recreo antes de llevarme al colegio. A la salida, me estaba esperando con la merienda y me llevaba al parque. Luego me quitaba el uniforme y me daba lápices para que dibujara mientras ella terminaba de planchar, repartiendo su atención entre el trabajo y los consultorios sentimentales de la radio, siempre encendido.

Piedad me bañaba y cenaba conmigo, me obligaba a lavarme los dientes y me arrastraba hasta la cama, se sentaba en el borde a contarme unos cuentos muy raros de pastores y ovejas, en los que no había princesas ni niños, solo mozos y mozas que comían pan con tocino. Las brujas no tenían poderes, pero eran muy malas, y no había hadas, por eso los buenos perdían siempre, pero a pesar de todo, a mí me encantaban esos cuentos, porque nadie nunca me contó otros.

En aquella época, mis amigas y yo dedicábamos el recreo a perseguirnos por el patio. La regla principal del juego establecía lugares seguros, «refugios» para cada jugadora donde se podía ponerse a salvo. Al llegar a cualquiera de esos puntos  —una columna, un tramo de la pared o un barrote de la verja  — gritábamos ¡casa!, y entonces yo siempre pensaba en Piedad, porque eso era Piedad para mí, un lugar en el que ningún enemigo me capturaría jamás, un castillo blando y caliente, unos labios que siempre me besarían, unos brazos que nunca dejarían de abrazarme, cuando yo me portaba bien y cuando me portaba mal. Piedad era ¡casa!, era mi casa, y era el mundo.

En ese pequeño país  — un vestíbulo de servicio, una cocina, un dormitorio diminuto, una bañera cuyo tamaño alcanzaba solo la cuarta parte de la superficie de las restantes bañeras de nuestra casa  — transcurrió una infancia muy feliz, los años más plácidos y emocionantes de mi vida. Piedad me quería, me cuidaba, y siempre  — tal vez porque era muy joven  — se las arreglaba para divertirse mientras lo hacía, y yo me divertía con ella.

También sabía ser severa, pero ningún reproche logró disminuir la infinita confianza que me inspiraba, esa seguridad que me impulsaba a gritar su nombre (y no el de mi madre) cuando tenía pesadillas por la noche. Para dormir tranquilos, mis padres me trasladaron al dormitorio de Piedad, la única persona que creía en mi miedo, la única dispuesta a levantarse de madrugada y combatir con caricias a los monstruos que me torturaban y que nunca más volverían a visitarme.

Todos los niños que yo conocía  — mis primos, mis compañeras del colegio  — tenían una sola madre que podía «dividirse» en dos seres distintos con nombres distintos  — «mi madre» y «mamá». «Mi madre» era la autoridad, la señora que tomaba las decisiones importantes, regañaba y reñía. Pero cuando un niño tenía fiebre, cuando lloraba o rompía su juguete favorito, «la madre» se convertía enseguida en «mamá», una especie de hada doméstica con poderes suficientes para resolver la mitad de los problemas y hacer soportable la otra mitad. En la vida de todos los niños una sola mujer bastaba para representar ambos papeles, pero en la mía había dos. Doña Carmen era «mi madre». Piedad era mi «mamá»...


La niña creía que todas las madres que ella conocía...

 

1.  ...sabían ser estrictas y afectuosas al mismo tiempo.

2.  ...tenían unos poderes mágicos como las hadas de cuento.

3.  ...eran muy autoritarias y severas con sus hijos.

4.  ...eran igual de buenas y dulces que su querida Piedad.

19.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово BUENO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

JUGANDO AL FÚTBOL

Jorge jugaba un partido de fútbol y su equipo estaba ganando cinco a cero. Pero cuando otra vez estaba junto a la portería, se detuvo y tiró el balón fuera, a pesar de ser el __________________ delantero.

20.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово PODER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Después del partido su padre le preguntó: «¿Por qué no tiraste a la portería? Así __________________ ser el mejor futbolista del colegio».

21.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово REGAÑAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Jorge suspiró y dijo: «Ay, papá, no me __________________. ¡Si hubieras visto cómo lloraba el pobre portero!»

22.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ESTAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LA SIRENA Y EL CAPITÁN

Se cuenta que una sirena llamada Ariana esperaba en el mar que alguien la rescatara. Ella __________________ durante mucho tiempo atada a una gran roca como prisionera.

23.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово PASAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Cada vez que __________________ los delfines les pedía ayuda, y ellos trataban de llamar la atención de los pescadores. Pero éstos lo único que pretendían era tirar sus redes para atraparlos.

24.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово ELLOS так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Pero un día el capitán de un barco, que amaba a los animales y sabía __________________ lengua, comprendió que

intentaban decirle algo.

25.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Buceó hasta rescatar a la sirena, que antes de ser hechizada __________________ una hermosa muchacha. Cuando ella lo abrazó, volvió a convertirse en una mujer.

26.  
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Об­ра­зуй­те от слова CONOCER од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA EN SERIO

La nueva Constitución de Ecuador ofrece muchas novedades. Así, se destaca la impactante innovación de __________________ los derechos de la Naturaleza. Alrededor de esa idea se han generado debates, discusiones y aportes de todo tipo.

27.  
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Об­ра­зуй­те от слова JUSTO од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Los derechos de la Naturaleza suponen un cambio radical en los conceptos de ambiente, el desarrollo y la __________________.

28.  
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Об­ра­зуй­те от слова PRESENCIA од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Expresan un avance de enorme importancia que, seguramente, en un futuro estarán __________________ en casi todas las Constituciones.

29.  
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Об­ра­зуй­те от слова BENEFICIAR од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Se insiste en que el medio ambiente debe ser valorado en sí mismo, en formas independientes de toda utilidad o __________________ para los seres humanos.

30.  
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Об­ра­зуй­те от слова ÚTIL од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Esto no prohibirá los debates sobre cómo __________________ la Naturaleza, ni acabará con las discusiones políticas, sino que las colocará en nuevos escenarios, con nuevos argumentos y otros criterios.

31.  
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Об­ра­зуй­те от слова MANTENER од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Se indica que la Naturaleza "tiene derecho a que se respete íntegramente su existencia y el __________________

y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos". Con este reconocimiento, la Naturaleza

queda dotada de valores que le son propios.

32.  
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Andalucía: contrastes e historia para visitantes

Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Retribuye.

2.  Contribuye.

3.  Atribuye.

4.  Distribuye.

33.  
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Andalucía: contrastes e historia para visitantes

Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Caracteres.

2.  Problemas.

3.  Pecualiaridades.

4.  Accesos.

34.  
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Andalucía: contrastes e historia para visitantes

Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  En.

2.  Por.

3.  Hacia.

4.  Desde.

35.  
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Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Minúsculo.

2.  Multitudinario.

3.  Vasto.

4.  Inmerso.

36.  
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Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Esfuerzos.

2.  Empresas.

3.  Intentos.

4.  Proezas.

37.  
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Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Como.

2.  Cuanto.

3.  Tanto.

4.  Tal.

38.  
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Andalucía: contrastes e historia para visitantes

Andalucía ha sido denominada «puente entre continentes», «puerta de Europa», «crisol de culturas» o «punto de encuentro entre dos mares», el océano Atlántico y el mar Mediterráneo. La antigua Al-⁠Andalus, con una superficie de 87.268 km2, es mayor que tales países como Bélgica, Holanda o Dinamarca. La mayoría de sus 7 millones de habitantes vive en las ocho capitales de provincia y el resto se 30 ______ en poblaciones intermedias o pequeños pueblos serranos y cortijos.

En Andalucía, el contraste es la norma común. La diversidad de paisajes y 31 ______ geográficas genera un abanico de formas que van desde el cálido valle del Guadalquivir a las frondosas sierras de media montaña, pasando 32 ______ paisajes volcánicos o los de las blancas cumbres de Sierra Nevada.

El río de Andalucía, el Guadalquivir, riega el fértil valle al que le da nombre y recorre un 33 ______ y variado territorio.

En los últimos 25 años Andalucía ha hecho grandes 34 ______ para modernizarse y hoy día es uno de los destinos preferidos para muchos españoles y extranjeros, 35 ______ por sus costas como por la riqueza cultural de sus capitales: Cádiz, fundada por los fenicios hace más de tres mil años; Almería con su Alcazaba; Sevilla que se mira en su Giralda; Córdoba, orgullosa de su Mezquita; Granada, famosa por los Palacios de la Alhambra; Jaén vigilado por el Castillo de Santa Catalina; Málaga que acoge el Museo Picasso, y Huelva, lugar desde donde 36 ______ Colón para descubrir un nuevo mundo.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Dirigió.

2.  Partió.

3.  Marchó.

4.  Abandonó.

39.  
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Ha recibido una carta de su amigo español Andrés que escribe:

 

...Estoy buscando un trabajo para este verano. ¿Te gustaría vivir solo? ¿A qué edad los jóvenes de tu país suelen independizarse de los padres? ¿Crees que es posible encontrar trabajo al terminar el colegio?

Asistí a un concierto de música...

 

Escriba la carta de respuesta contestando a las preguntas de Andrés. Al final de la carta formule 3 preguntas al amigo español sobre su visita al concierto.

 

Escriba 100–140 palabras. Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

40.  
i

Вы­бе­ри­те толь­ко ОДНО из двух пред­ло­жен­ных вы­ска­зы­ва­ний и вы­ра­зи­те свое мне­ние по пред­ло­жен­ной про­бле­ме со­глас­но дан­но­му плану.

 

Comente uno de los temas que se proponen.

 

1.  Es más interesante estudiar por Internet que en el colegio.

2.  Ir a un pueblo es la mejor manera de pasar las vacaciones.

 

¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200−250 palabras.

 

Escriba según el plan:

— exponga el problema parafraseando el enunciado;

— exponga su opinión personal y aduzca 2-⁠3 argumentos para sostenerla;

— exponga una opinión contraria y aduzca 1-⁠2 razones al respecto;

— muestre su desacuerdo con las afirmaciones anteriores y explique por qué usted no las acepta;

— elabore una conclusión reafirmando su opinión.

41.  
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Imagina que estás preparando un proyecto con tu amigo. Has encontrado un material interesante para la exposición y quieres leer el texto a tu amigo. Tienes un minuto y medio para leer el texto en voz baja, luego prepárate para leerlo en voz alta. Tienes un minuto y medio para leer el texto.

 

Tan solo 46 años después deldescubrimiento de América, el imperio español fundó la primera universidad del Nuevo Mundo. Era octubre de 1538 cuando el centro universitario de Santo Tomás de Aquino, en Santo Domingo, se convirtió en el primero que los españoles fundaron en América. La Monarquía Hispánica creó hasta el siglo XIX entre veinticinco y treinta universidades y dieciséis colegios mayores, además de incontables escuelas.

Al igual que las peninsulares, las universidades del Nuevo Mundo se clasificaron en generales y en particulares. Las primeras estaban sometidas a la autoridad real y su modelo fue la Universidad de Salamanca, mientras que las particulares dependían de las órdenes religiosas. Allí se estudiaban lenguas indígenas, derecho, teología, medicina, artes y filosofía. Hasta que las colonias se independizaran, 150.000 licenciados salieron de sus puertas.

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Observa el anuncio.

Has decidido inscribirte al curso de ballet y quieres recibir más información para aclarar algunas cosas. Dentro de un minuto y medio tienes que hacer cinco preguntas directas para averiguar lo siguiente:

 

1)  precio por persona;

2)  descuentos;

3)  ubicación;

4)  horario;

5)  edad mínima permitida.

 

Tienes veinte segundos para formular cada pregunta.

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Aquí tienes las fotos de tu álbum. Elige una y descríbesela a tu amigo.

 

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Tienes un minuto y medio para prepararte y dos minutos para la respuesta (12–15 frases). Mientras comentas la foto no te olvides de mencionar lo siguiente:

— dónde y cuándo ha sido tomada la foto;

— qué/quién está en la foto;

— qué está pasando;

— por qué guardas esta foto en tu álbum;

— por qué has decidido mostrar la foto a tu amigo.

 

Debes hablar continuamente y empezar: "Yo he elegido la foto № ...".

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Observa las dos fotografías. Dentro de un minuto y medio tienes que comparar y contrastarlas:

 

— describe las fotos brevemente (acción, lugar);

— di qué tienen en común las dos fotos;

— di en qué se diferencian;

— comenta cuál de las dos opciones propuestas prefieres para estudiar;

— y explica por qué.

 

Tienes dos minutos para la respuesta (12–15 frases). Debes hablar de forma continua.