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РЕШУ ЕГЭ — испанский язык
Вариант № 18878

Демонстрационная версия ЕГЭ—2017 по испанскому языку

1.  
i

Вы услы­ши­те 6 вы­ска­зы­ва­ний. Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между вы­ска­зы­ва­ни­я­ми каж­до­го го­во­ря­ще­го A–F и утвер­жде­ни­я­ми, дан­ны­ми в спис­ке 1–7. Ис­поль­зуй­те каж­дое утвер­жде­ние, обо­зна­чен­ное со­от­вет­ству­ю­щей циф­рой, толь­ко один раз. В за­да­нии есть одно лиш­нее утвер­жде­ние. Вы услы­ши­те за­пись два­жды. За­не­си­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу.

 

 

1.  Creo que tener talento significa ser único e irrepetible.

2.  Mi talento deriva de la afición de toda mi vida.

3.  Descubrí mi talento en el colegio.

4.  Soy capaz de evocar cosas del pasado.

5.  La verdad es que no sé si tengo algún talento.

6.  Mi talento me ayuda en mi actividad profesional.

7.  Opino que el talento se hereda de los padres.

 

Го­во­ря­щийABCDEF
Утвер­жде­ние
2.  
i

Вы услы­ши­те диа­лог. Опре­де­ли­те, какие из при­ве­ден­ных утвер­жде­ний А–G со­от­вет­ству­ют со­дер­жа­нию тек­ста (1  — Verdadero), какие не со­от­вет­ству­ют (2  — Falso) и о чем в тек­сте не ска­за­но, то есть на ос­но­ва­нии тек­ста нель­зя дать ни по­ло­жи­тель­но­го, ни от­ри­ца­тель­но­го от­ве­та (3  — No se menciona). За­не­си­те номер вы­бран­но­го Вами ва­ри­ан­та от­ве­та в таб­ли­цу. Вы услы­ши­те за­пись два­жды.

 

 

A)  Marta y sus compañeros llevan más de dos semanas preparando la conferencia.

B)  Mauri dice que en algunas ocasiones las cosas no salen como esperábamos.

C)  Mauri afirma que justo antes de que empezara la conferencia se fue la luz.

D)  Mauri dice que el imprevisto se produjo por culpa de un compañero suyo.

E)  Marta desconoce el número exacto de personas que van a asistir a la conferencia.

F)  No es la primera vez que Marta organiza una conferencia en el hotel Leo.

G)  A la conferencia asistirán periodistas y reporteros.

 

За­пи­ши­те в ответ цифры, рас­по­ло­жив их в по­ряд­ке, со­от­вет­ству­ю­щем бук­вам:

ABCDEFG

3.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

En el reportaje se dice que Ángel Martínez...

 

1.  ...es el primer español que se dedica a organizar flashmobs.

2.  ...creó una escuela coreográfica para los aficionados al flashmob.

3.  ...pretende promover la actividad física mediante flashmobs.


4.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Ángel Martínez afirma que para organizar un flashmob hace falta...

 

1.  ...realizar algunos trámites y recibir permiso de las autoridades.

2.  ...alquilar un local e invitar al menos una docena de personas.

3.  ...contactar con los medios de comunicación.


5.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

En el reportaje se señala que Eva Mancera Rueda...

 

1.  ...asiste a todos los flashmobs.

2.  ...es aficionada al flashmob desde 2003.

3.  ...ha participado en 14 flashmobs.


6.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Eva declara que los flashmobs le permiten...

 

1.  ...mostrar su personalidad.

2.  ...pasar un buen rato con sus amigos.

3.  ...vivir un momento especial.


7.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

En el reportaje se dice que la guerra de almohadas...

 

1.  ...resultó bastante peligrosa para mujeres embarazadas.

2.  ...tuvo lugar en una de las plazas madrileñas.

3.  ...fue organizada por una tienda de ropa de cama y hogar.


8.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

Para participar en la guerra de almohadas uno debía...

 

1.  ...rellenar un formulario y mandarlo por e-⁠mail.

2.  ...llevar una almohada de forma disimulada.

3.  ...estar a las 21:21 h. en la plaza de Cibeles.


9.  
i

Вы услы­ши­те ре­пор­таж два­жды. Вы­бе­ри­те пра­виль­ный ответ 1, 2 или 3.

 

 

El presentador no descarta la posibilidad de que el objetivo de los flashmobs sea...

 

1.  ...dejar a la gente protagonizar un evento divertido.

2.  ...convertirse en una forma de protesta social.

3.  ...promover algunos portales web y redes sociales.


10.  
i

Уста­но­ви­те со­от­вет­ствие между тек­ста­ми A–G и за­го­лов­ка­ми 1–8. За­не­си­те свои от­ве­ты в таб­ли­цу. Ис­поль­зуй­те каж­дую цифру толь­ко один раз. В за­да­нии один за­го­ло­вок лиш­ний.

 

1.  Vía arriesgada.

2.  Truco para perder peso.

3.  Carretera cortada.

4.  Postre para los gigantes.

5.  Impuntualidad premiada.

6.  Celular, el mejor amigo.

7.  Paseos impresionantes.

8.  Gestos que no mienten.

 

A. Todos los años miles de turistas visitan uno de los lugares más planos de nuestro planeta: El Salar de Uyani, el desierto de sal más grande del mundo. Durante la temporada de lluvias el Salar se cubre de una fina capa de agua, convirtiéndose en un gigantesco espejo donde se reflejan las nubes, el cielo y las estrellas. Parece muy natural que una infinidad de turistas recorra el desierto en búsqueda de sus mejores fotos, caminando «por las nubes».

 

B. La compañía Hennig-⁠Olsen fabricó el cono de helado más grande del mundo, el cual mide más de tres metros y pesa casi una tonelada. Para eso se utilizaron 1.080 litros de helado, 60 litros de chocolate, 40 litros de mermelada de fresa y 75 kilos de barquillo. El helado tuvo que ser trasladado por un helicóptero de la fábrica de helados donde se hizo al evento en Kristiansand, en el sur de Noruega, donde un juez de Récord Guinnes fue el encargado de verificar el intento.

 

C. El gobernador boliviano regaló despertadores a unos 40 funcionarios públicos que llegaron retrasados al trabajo, como una inusual forma de llamarles la atención. Señaló con ironía estar molesto por el constante atraso de los funcionarios de la gobernación y confirmó que cada empleado recibió una advertencia por escrito y un reloj despertador. En caso de incumplir el horario límite, la oficina pública puede emitir el descuento económico o una multa.

 

D. Un gigantesco «minión» fue colocado en una autopista de Irlanda para promocionar una feria, pero debido a los fuertes vientos, se soltó y estuvo a punto de provocar un terrible accidente. Afortunadamente, la caída no dejó heridos, pero un auto sufrió daños al quedar atrapado debajo de la figura de trece metros de altura. El diario The Irish Times informó que el tránsito quedó interrumpido y minutos después, los automovilistas decidieron desinflar al muñeco con navajas.

 

E. Para los que quieren sorprender a sus invitados con una taza de café y ofrecerles un poco de azúcar, esta tétrica cuchara es la opción perfecta. Esta cuchara para café es un buen accesorio para los amantes de lo gótico, y por qué no, también para los que necesitan recordar que deben poner un poco menos de azúcar en sus bebidas. La cuchara «mágica» ayuda también a los que quieren adelgazar sin guardar régimen duro.

 

F. Este camino es muy estrecho y queda a lo alto de una montaña a casi 3000 metros de altura. Se denomina la carretera de la muerte y une la ciudad de La Paz con la de Los Yungas. Estamos hablando de la la carretera más peligrosa del mundo y está en Bolivia. En esta carretera mueren casi 1000 personas al año, es extremadamente sinuosa y la lluvia y la niebla en esa zona complican aun más las cosas. Lamentablemente, no hay otra vía de comunicación entre las dos ciudades.

 

G. ¿Quién alguna vez no se cruzó de brazos cuando estaba enojado? Resulta curioso, pero el cruzarse de brazos, lo utilizamos inconscientemente cuando estamos enojados o para adoptar una posición de descanso. Mostramos una clara sensación de enojo que muchas veces puede ofender al otro al mostrar inconformidad. Según el lenguaje corporal tal actitud significa que lo que dices es cierto o verdadero y que no piensas cambiar de opinión.

 

ТекстABCDEFG
За­го­ло­вок
11.  
i

Про­чи­тай­те текст и за­пол­ни­те про­пус­ки A–F ча­стя­ми пред­ло­же­ний, обо­зна­чен­ны­ми циф­ра­ми 1–7. Одна из ча­стей в спис­ке 1–7  — лиш­няя. За­не­си­те цифры, обо­зна­ча­ю­щие со­от­вет­ству­ю­щие части пред­ло­же­ний, в таб­ли­цу.

Las ciudades más españolas de México

En 1521 Hernán Cortés entró en México dando paso a la creación del virreinato de Nueva España. Desde entonces y hasta su independencia en 1821, el intercambio cultural entre los dos territorios A _______________________ día. Merece la pena recorrer Mérida, Puebla, Guanajuato, Durango y Morelia para contemplar la huella de nuestros antepasados.

Mérida, capital del Estado de Yucatán, es una de las ciudades más importantes de México y, a parte de por su cultura y modernidad, destaca por su historia y belleza arquitectónica. Llamada «la Blanca Mérida», varios de sus edificios B _______________________ caliza y blanca de pirámides prehispánicas.

Puebla C _______________________ con cinco siglos de presencia colonial. Una leyenda cuenta que un ángel elevó la campana a lo alto de la catedral, motivo por el que se conoce al lugar como Puebla de los Ángeles. Guanajuato fue construida entre los siglos XVI y XVIII. Rodeada por las montañas de la Sierra de Guanajuato, su sobrenombre, «lugar de las ranas», D _______________________ la forma de su terreno montañoso era similar al de ese anfibio.

Durango es famosa por su entorno natural y sus edificios coloniales. Cuenta con una amplia riqueza de recursos E _______________________, los motivos por los que atrajo a los colonizadores a mitad del siglo XVI.

La arquitectura de Morelia atrapa la vista. El monumento más distintivo es su acueducto de 253 arcos. Menos conocida es la Alhóndiga, que F _______________________ Corte. Morelia se distingue por sus museos, galerías y cafés llenos de vida. Aquí se vive la tradición al máximo.

 

1.  coloniales se construyeron con la piedra

2.  combina las ventajas de una ciudad moderna

3.  internacionales preferidos por los españoles

4.  se debe a que para los primeros habitantes

5.  fue un granero y hoy es la sede de la

6.  naturales, tales como minerales y madera

7.  fue tan enorme que perdura hasta hoy en

 

Про­пускABCDEF
Часть пред­ло­же­ния
12.  
i

Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


La cantidad de deseos que podía pedir la niña...

 

1.  ...era siempre la misma.

2.  ...equivalía a sus años.

3.  ...dependía de la ocasión.

4.  ...la decidía su madre.

13.  
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«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


La frase «yo le hacía caso» en el segundo párrafo del texto significa que la hija...

 

1.  ...tomaba en serio las palabras de su madre.

2.  ...imitaba gestos de su madre.

3.  ...no le creía a su madre.

4.  ...hacía muchas preguntas.

14.  
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«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


Cuando uno de los deseos de la niña no se cumplió, ella creyó que...

 

1.  ...era un deseo absurdo.

2.  ...su madre le había mentido.

3.  ...sus deseos no se cumplirían nunca.

4.  ...tenía que ser paciente y esperar.

15.  
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«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


La niña no preguntaba a su madre sobre sus deseos porque...

 

1.  ...los consideraba algo muy personal.

2.  ...ésta nunca se los ocultaba a su hija.

3.  ...sabía adivinar cuando se cumplían.

4.  ...le interesaban más sus propios deseos.

16.  
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«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


¿Cuántos sueños de la madre se hicieron realidad?

 

1.  No lo recordaba exactamente.

2.  Afirmaba que todos excepto uno.

3.  Reconoció que ninguno de ellos.

4.  Insistía que la mayoría de ellos.

17.  
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Про­чи­тай­те текст и вы­пол­ни­те за­да­ния 12–18. В каж­дом за­да­нии об­ве­ди­те цифру 1, 2, 3 или 4, со­от­вет­ству­ю­щую вы­бран­но­му вами ва­ри­ан­ту от­ве­та.

«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


¿Qué cosas aportan felicidad a nuestras vidas, según la madre?

 

1.  Nuestros sueños y deseos que se han cumplido.

2.  La ilusión y la fe que sentimos al pedir deseos.

3.  La posibilidad de prosperar y enriquecernos.

4.  Los cumpleaños que celebramos en nuestra infancia.

18.  
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«Pide un deseo»

Cuando era pequeña, mi madre me decía con frecuencia «Pide un deseo». Si pasábamos debajo de un puente por el cual pasaba un tren, me pedía que cerrara los ojos y pidiera un deseo. Tres deseos a la hora de soplar las velitas cada cumpleaños. Uno, si veía una estrella fugaz, varios si encontraba un diente de león para soplar y hacer volar mis deseos por el aire.

Cuando ella cumplía años, me gustaba verla frente a las velitas: cerraba sus ojos y, luego de un rato de mucha concentración, soplaba las velas y sonreía como convencida de que los deseos que había pedido, se convertirían en realidad. Yo le hacía caso y no perdía ocasión de pedir mis deseos y, en la inocencia de mi niñez, creía que todos se cumplirían. Sin embargo, no todos se hacían realidad.

Recuerdo cuando pedí que mi muñeca pudiera hablar conmigo. Eso jamás ocurrió. No me desilusioné, pensé que, tal vez, a mi muñeca le costaba aprender a hablar, tal como a mí me costaba atarme los cordones solita y esperé con paciencia que ese deseo se cumpliera.

Siempre me pregunté por qué para mi madre era tan importante que pidiera deseos y pensaba que, si ella me lo pedía, habría una buena razón. Yo lo hacía y ya. No sabía tampoco si se cumplían sus deseos o no, pero no me atrevía a preguntarla porque, aun siendo niña, sentía que los deseos eran algo íntimo, propio y se debían guardar para uno.

El tiempo pasó y, siendo ya una jovencita con muchos deseos pedidos, me daba cuenta de que no bastaba con cerrar los ojos o soplar fuerte. ¿Qué había que hacer, entonces, para que los deseos se cumplieran? ¿Habría aprendido mal a pedirlos y por eso a veces no tenía suerte? Y, a pesar de que seguía pensando que los deseos eran algo íntimo, le pregunté a mi madre cuál era su secreto para que todos sus deseos se cumplieran.

Para mi sorpresa me contestó: «¿Y quién te ha dicho que todos mis deseos se han cumplido?», sonrió. Le expliqué que desde niña había visto la sonrisa en su rostro al pedir deseos, con insistencia y entusiasmo. Que siempre me había parecido que si tanto me pedía que lo hiciera, era porque sabía que tendría la suerte de ver mis deseos cumplidos.

Mi madre me miraba y seguía sonriendo. Desorientada, insistí: «¿Se cumplieron o no?» «No todos», respondió. «¿La mayoría?», volví a preguntar. «No lo sé», contestó. Esto me desconcertó. ¿Cómo no saber, no recordar si un deseo se había hecho realidad? ¿Por qué tanta insistencia si muchos no se cumplían, si incluso alguno ni siquiera lo recordaba? Y entonces mi madre me dijo algo que jamás olvidaría.

«El simple hecho de pedir un deseo es ya en sí un acto mágico. Ese instante cuando soplamos una vela u observamos una estrella fugaz, es maravilloso. Lo más bello de pedir un deseo es la ilusión que sentimos al hacerlo, porque lo pedimos con fe, convencidos de que se hará realidad, y eso nos hace felices». «Sabes por qué?  —  prosiguió.  —  La felicidad se mide en momentos pequeños y simples. Desear, soñar, ilusionarnos enriquece nuestra vida, la hace más bella. Alguien ha dicho: “Si sueñas con alcanzar las estrellas, cuando menos obtendrás la luna”. Lo más importante es el mágico e inmenso hecho de soñar y de desear...»

Jamás olvidé esas palabras, fue una de las enseñanzas más bellas que me dejó mi madre, por eso nunca pierdo ocasión de pedir un deseo. Sea una estrella fugaz, un diente de león o un tren pasando por un puente, aprovecho ese momento simple y pequeño para ilusionarme, y esta ilusión me acerca a la felicidad y sé que así estoy cumpliendo un deseo de mi madre.


Al hacerse mayor, la protagonista del texto...

 

1.  ...sigue pidiendo deseos como le había enseñado su madre.

2.  ...cree que ahora sólo importan los deseos de sus hijos.

3.  ...ya no pide deseos considerándolo cosa inútil.

4.  ...se siente feliz sin necesidad de pedir deseos.

19.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SALIR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL SEÑOR NO ESTÁ EN CASA

Un señor llamó a la puerta de su amigo y le preguntó al criado si el señor Fernández estaba en casa.

El criado le respondió que su amo __________________ hacía tiempo y por lo tanto no estaba.

20.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово VOLVER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Entonces el señor, que necesitaba discutir con su amigo un asunto muy importante para él, quiso saber cuándo __________________.

21.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово MANDAR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

El criado se encogió de hombros y se disculpó diciendo que no lo sabía, porque si el señor Fernández __________________ decir que no estaba, nunca informaba a qué hora regresaría.

22.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово DECIRME так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

EL MÁS INTELIGENTE

Una maestra estaba jugando con sus pequeños alumnos en una guardería, cuando les preguntó: «A ver, niños, __________________, ¿quiénes son más inteligentes, los animales o los seres humanos?»

23.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово SABER так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Los niños quedaron pensativos, sin atreverse a contestar. Sólo una pequeñita que estaba en el fondo del salón levantó la mano en seguida porque no dudaba que __________________ la respuesta.

24.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово DECIR так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

«¡Los animales, maestra!»  — exclamó muy emocionada  —. Porque si le __________________ algo a mi perrito, me entenderá sin falta.

25.  
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Пре­об­ра­зуй­те, если это не­об­хо­ди­мо, слово YO так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Pero cuando él me habla a __________________, yo no puedo adivinar qué quiere decirme.”

26.  
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Об­ра­зуй­те от слова EXCEPCIÓN од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

UN REY SANTO Y UN REY SABIO

En la cripta real de la catedral de Sevilla se encuentran las tumbas de dos reyes castellanos, padre e hijo, que tuvieron un papel __________________ en la historia de esta ciudad: Fernando III y Alfonso X.

27.  
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Об­ра­зуй­те от слова RESIDIR од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

El rey San Fernando reconquistó la ciudad para los cristianos allá por 1248 y después fijó allí su __________________.

28.  
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Об­ра­зуй­те от слова PODER од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Su fe y devoción cristiana, unidas a su empeño __________________ por expulsar a los musulmanes de la península, le valieron la santificación.

29.  
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Об­ра­зуй­те от слова POBLAR од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Su hijo, el rey Alfonso, continuó su labor y consiguió echar a la __________________ musulmana de Sevilla, Huelva y Cádiz, llegando incluso a planificar una expedición en el norte de África. Alfonso X estableció la corte real en el Alcázar de Sevilla.

30.  
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Об­ра­зуй­те от слова UNIR од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Logró __________________ en su corte a astrólogos, matemáticos y expertos en ciencias y en legislación, por lo que se le conoce como el Rey Sabio.

31.  
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Об­ра­зуй­те от слова PRECIO од­но­ко­рен­ное слово так, чтобы оно грам­ма­ти­че­ски со­от­вет­ство­ва­ло со­дер­жа­нию тек­ста.

 

Bajo su dirección se recopilaron y se tradujeron los libros como "Las Siete Partidas", las "Tablas Alfonsíes", el "Libro del Saber de Astronomía", "El Lapidario o libro de las piedras __________________" y las "Cantigas e loores a Nuestra Señora".

32.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Espacio.

2.  Aire.

3.  Modo.

4.  Tiempo.

33.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Mucho.

2.  Algo.

3.  Nadie.

4.  Nunca.

34.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Obsequian.

2.  Alaban.

3.  Proponen.

4.  Ofrecen.

35.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Medidas.

2.  Mediados.

3.  Medianos.

4.  Medios.

36.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Hasta.

2.  Para.

3.  Desde.

4.  De.

37.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Menos.

2.  Cambio.

3.  Alto.

4.  Vez.

38.  
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EL RASTRO

Cualquier mañana de domingo o festivo que se pasee por el casco antiguo de Madrid se tiene la sensación de que los transeúntes caminan en una misma dirección, que dirigen sus pasos hacia la confluencia de La Latina, Lavapiés y Embajadores. Precisamente es en las calles de esos barrios donde se monta cada semana el Rastro, probablemente el mercado al 30 ______ libre más conocido de España.

Unos no van a comprar nada en concreto, aunque 31 ______ se sabe. Otros buscan antigüedades, ropa de segunda mano o nueva, libros y revistas usadas, herramientas, piezas mecánicas, baratijas... Muchos también aprovechan para probar las tapas y los platos tradicionales que 32 ______ los bares y tabernas del barrio.

El Rastro debe su nombre a una plaza que dejó de llamarse así. Ahora se llama Plaza de Cascorro, pero tenía el nombre de Plaza del Rastro cuando, a 33 ______ del siglo XVIII, se permitió en esa zona la venta ambulante.

Mucho ha cambiado el Rastro 34 ______ entonces. La Villa de Madrid, que entonces no llegaba a los 200.000 habitantes, se ha convertido en una metrópoli de casi cuatro millones de habitantes y con un área de más de seis millones.

En todo este tiempo el Rastro ha perdido parte de su papel original y ha ganado en 35 ______ otros usos y otros clientes. Ha desaparecido, por ejemplo, la venta de animales vivos o carne, al tiempo que han adquirido una gran parte del espacio las antigüedades, la ropa y los objetos de 36 ______ y recuerdos que normalmente atraen a los turistas.


Вставь­те про­пу­щен­ное слово.

 

1.  Escribanía.

2.  Barbería.

3.  Artesanía.

4.  Carpintería.

39.  
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Ha recibido una carta de su amigo español Felipe que escribe:

 

… Ayer fuimos de excursión al Prado, la visita resultó ser muy interesante. ¿Sueles visitar los museos de tu ciudad? ¿Qué tipo de museos te gustan? ¿Qué museo te impresionó más de todos?

La semana que viene van a estrenar una película rusa en mi ciudad …

 

Escriba la carta de respuesta contestando las preguntas de Felipe.

Al final de la carta formule 3 preguntas al amigo español sobre el próximo estreno.

Escriba 100–140 palabras.

Recuerde las reglas de escribir cartas personales.

40.  
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Вы­бе­ри­те толь­ко ОДНО из двух пред­ло­жен­ных вы­ска­зы­ва­ний и вы­ра­зи­те свое мне­ние по пред­ло­жен­ной про­бле­ме со­глас­но дан­но­му плану.

 

Comente uno de los temas que se proponen.

 

1.  La máxima prioridad de la persona contemporánea es el bienestar físico.

2.  Los triunfos científicos llevan al ser humano al bienestar, a una existencia más rica y fructífera...

 

¿Qué opinión tiene usted y por qué? Escriba 200–250 palabras.

 

Escriba según el plan:

− exponga el problema parafraseando el enunciado;

− exponga su opinión personal y aduzca 2–3 argumentos para sostenerla;

− exponga una opinión contraria y aduzca 1–2 razones al respecto;

− muestre su desacuerdo con las afirmaciones anteriores y explique por qué usted no las acepta;

− elabore una conclusión reafirmando su opinión.

41.  
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Imagina que estás preparando un proyecto con tu amigo. Has encontrado un material interesante para la exposición y quieres leer el texto a tu amigo. Tienes un minuto y medio para leer el texto en voz baja, luego prepárate para leerlo en voz alta. Tienes un minuto y medio para leer el texto.

 

Iker Casillas Fernández, oriundo de un pueblo de Ávila, ya es Excelentísimo señor. Aquel que reciba la Gran Cruz, la más alta distinción a título individual en el mundo del deporte, pasa a tener inmediatamente tal tratamiento. El actual portero del equipo Porto de Portugal recibió la condecoración en el Palacio de La Moncloa de manos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El Ejecutivo premió así la trayectoria de uno de los futbolistas más laureados y admirados de la historia del deporte español.

Desarrolló la mayor parte de su carrera deportiva en el Real Madrid, primero en sus categorías inferiores y desde el año 1999 hasta el 2015 en el primer equipo, siendo el segundo jugador de la historia del club con más partidos disputados. Es capitán desde 2006 de la selección española de fútbol, con la que se ha proclamado bicampeón de Europa en 2008 y 2012 y campeón del mundo en 2010.

42.  
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¡Haz que tu vida sea más sencilla con nuestro nuevo procesador de alimentos!

 

Has decidido comprar el robot de cocina y quieres recibir más información para aclarar unas cosas. Dentro de un minuto y medio tienes que hacer cinco preguntas directas para averiguar lo siguiente:

 

1)  precio

2)  compra en línea

3)  número de funciones

4)  plazo de garantía

5)  libro de recetas incluido

 

Tienes veinte segundos para formular cada pregunta.

43.  
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Aquí tienes las fotos de tu álbum. Elige una y descríbesela a tu amigo.

 

1

2

3

 

Tienes un minuto y medio para prepararte y dos minutos para la respuesta (12–15 frases). Mientras comentas la foto no olvides de mencionar lo siguiente:

• dónde y cuándo ha sido tomada la foto

• qué/quién está en la foto

• qué está pasando

• por qué guardas esta foto en tu álbum

• por qué has decidido mostrar la foto a tu amigo

Debes hablar continuamente y empezar: "Yo he elegido la foto № …"

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Observa las dos fotografías. Dentro de un minuto y medio tienes que comparar y contrastarlas:

 

• describe las fotos brevemente (acción, lugar)

• di qué tienen en común las dos fotos

• di en qué se diferencian

• comenta cuál de las dos opciones propuestas preferirías para leer

• y explica por qué